Economia

Se viene el préstamo del FMI que Rodrigo Paz prometió NO solicitar en campaña.

12 de febrero de 2026
Más allá de que hoy esté cumpliendo promesas ajenas (las de Tuto y Samuel) y dejando de lado las propias, como el salario universal para la mujer o el mantenimiento del subsidio a los combustibles para el transporte público, esta información es relevante porque revela una realidad económica y financiera más compleja de la que sugieren las narrativas oficiales de “estabilidad alcanzada” y “reactivación económica”.
Si a los 8.000 millones de dólares ya anunciados con el BID y la CAF se suman hasta 3.300 millones adicionales bajo el Servicio Ampliado del FMI, estaríamos hablando de un incremento sustancial del endeudamiento externo en un periodo muy corto. Es una decisión estructural que se suma a los 13 000 millones de dólares de deuda externa que dejo el MAS en años de gestión. En menos de 3 meses se están prestando lo que el MAS se prestó en 19 años. Además los préstamos se hacían con proyectos a diseño final para inversión., en la mayoría de los casos.
Por eso, antes de cualquier celebración o justificación, corresponde exigir claridad absoluta sobre el destino de esos recursos y las condiciones asociadas a los desembolsos. La experiencia reciente, con el MAS, demuestra que endeudarse con organismos multilaterales no garantiza que los fondos se orienten a prioridades estratégicas ni a inversiones que generen retornos productivos, o aun menos que lo hagan asegurándose que tenemos capacidad de pagarles de vuelta.
Además, todo nuevo endeudamiento en dólares incrementa la presión futura sobre el servicio de la deuda. Aunque el SAF contempla períodos de gracia de cuatro a cinco años, eso no elimina la obligación, solo la posterga. Si el modelo económico vigente no logra generar divisas de manera sostenible, lo que estamos haciendo no es resolver el problema, sino diferirlo y ampliarlo. El riesgo es entrar en una dinámica de refinanciamiento permanente, con cada vez menos margen de decisión soberana (como en Argentina).
No se trata de una medida técnica aislada. Es una decisión con consecuencias de largo plazo, adoptada por un gobierno que fue elegido con la promesa explícita de no acudir al FMI, lo que quita mucha legitimidad a esta medida. Y debe evaluarse en el contexto de un nivel de deuda ya elevado heredado de la administración anterior.
También es importante entender qué significa acceder al Servicio Ampliado del FMI. No es una línea diseñada para economías con problemas coyunturales menores. Está dirigida a países con desequilibrios macroeconómicos profundos y con riesgos de insostenibilidad en el mediano plazo. Eso obliga a preguntarse si el discurso oficial sobre la supuesta salida de la crisis refleja la realidad completa.
A esto se suma que el propio Banco Mundial proyecta que la recesión continuará este año (-1,1%) en Bolivia y podría profundizarse el siguiente (-1,7%). Pensar que un programa de 3.300 millones de dólares, desembolsado en varios años, revertirá por sí solo esa tendencia estructural es, como mínimo, demasiado optimista.
El debate no es solo »ideológico» o »tecnico», ni solo »financiero » o se debw resumir a un «era inevitable», es social, es de modelo, y es ecologico. Endeudarse no es necesariamente incorrecto; hacerlo sin claridad, sin transparencia, sin conocer las condiciones, y sin una estrategia sólida de generación futura de divisas sí lo es. Lo responsable no es negar los problemas ni maquillar las cifras, sino discutir abiertamente las implicaciones reales de las decisiones que se están tomando.
Yo en lo personal viendo como mienten incluso, ante tantas evidencias, sobre la calidad del combustible, me genera muchas dudas sobre la buena fe de los anuncios tan optimistas del rumbo economico del pais y de la situacion economica actual.
Lo peor de una crisis no es reconocerla. Es negarla mientras se profundiza.
Stasiek Czaplicki Cabezas

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba