Javier Milei habilitó fusiles automáticos para civiles
La flexibilización del acceso a fusiles semiautomáticos marca un giro en la política de armas del presidente. Amparados en el “uso deportivo” y con algunos requisitos, los argentinos podrán acceder a armamento de calibre militar
12 de noviembre de 2025
La Resolución 37/2025 de Javier Milei transformó el viejo sistema de prohibición de fusiles semiautomáticos en un régimen de permisos especiales para civiles y clubes de tiro en Argentina. Se flexibilizaron estas armas con cargadores removibles, tipo fusiles, carabinas o subametralladoras de asalto, de calibre superior al 22LR. La misma será para quienes demuestren «uso deportivo comprobado». Es decir, aunque estén bajo “control”, desde el Registro Nacional de Armas (RENAR) le están entregando a los argentinos la posibilidad de adquirir armas largas de uso militar.
La Red Argentina para el Desarme, viene denunciando este tipo de políticas públicas desde hace muchos años. Estos meses lanzaron un serio comunicado sobre los movimientos de La Libertad Avanza en el Congreso: «Juan Pablo Allan, titular de RENAR, ha dictado diversas medidas, como ser: la reducción de la edad para el acceso a las armas de fuego, que bajó de 21 a 18 años (decreto 1081/2024); la habilitación de compra de fusiles semiautomáticos, antes prohibidos para la población civil y la simplificación de trámites para la ‘tenencia express’ de armas de fuego con la consiguiente relajación de los controles (Res. ANMAC 45/2025). Las medidas han tenido un correlato directo: hoy tenemos un 13,2% más de usuarios de armas de fuego que en el 2023».
En paralelo la violencia potenciada por discursos pro armas. Se conocieron casos como el adolescente de 16 años que fue detenido en el barrio porteño de Caballito hace una semana por planificar una masacre en el colegio. En su cuarto hallaron réplicas de fusiles, gas pimienta, cargadores, balas de goma y una mira telescópica, además de una carta suicida. Todas con inscripciones nazi. Posteriormente en Gualeguaychú, Entre Ríos, un joven discutió con un jubilado en una fiesta y dijo «ya van a ver», volvió con una escopeta y lo asesinó a sangre fría sin mediar palabra. Y mientras redacto este artículo, una mujer que paseaba en lancha por el Delta de Buenos Aires fue «cazada» por un tirador desconocido, que ya atacó otras embarcaciones a tiros en medio de los barrios privados de la zona. Le perforaron el pulmón y está luchando por su vida.
Desde el Registro Nacional de Armas (RENAR) le están entregando a los argentinos la posibilidad de adquirir armas largas de uso militar
Hace dos años, una investigación de UNICEF situó a América Latina y el Caribe como la región con más homicidios del mundo, siendo solo el 8% de la población mundial concentró el 33% de los asesinatos. “Casi el 54% de los homicidios en América del Sur son causados por armas de fuego”, dicen. Y estiman que hay unas 71 millones de armas pequeñas repartidas en el continente. ¿No son suficientes? Para el negocio de la fabricación de armas parece que no.
El lobby de la venta de armas
La Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), hoy RENAR, antes estaba bajo la órbita de Justicia. Actualmente lo gestiona el Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich, conocida por reprimir cada miércoles las manifestaciones de jubiladas y otras tantas políticas totalitarias. Un Plan Estratégico Institucional elaborado en 2022 expresó que se encuentran registrados «un universo de 1.088.512 legítimos/as usuarios/as de armas». Otro dato relevante es que el 97% de ese total son varones y el 78% de los usuarios de armas en Argentina son ciudadanos individuales, solo el 20% corresponden a portadores de las Fuerzas de Seguridad o Fuerzas Armadas.
“No hay datos exactos pero circulan unas cuatro millones de armas en manos de usuarios de manera ilegal”, añadió Sabina Frederic para Diario Red América Latina. Ella es antropóloga, ex ministra de Seguridad de Argentina e integrante del Instituto EN Foco de políticas sobre el delito, seguridad y violencias.
Una mujer que paseaba en lancha por el Delta de Buenos Aires fue «cazada» por un tirador desconocido
Frederic señala que hay una dimensión ideológica ultra liberal, esa premisa de que las personas pueden protegerse por sí mismas. Y otra dimensión también obvia, la del negocio: «Lo que está haciendo este Gobierno es ampliar el mercado de armamento». Cuanto más desregulación haya, más dificultades tendrá el Estado para controlar este tema: «Bullrich mandó un proyecto de ley para el blanqueo de armas. Dijo que el Estado no tiene la capacidad administrativa para llevar adelante el proceso de legítimos usuarios y sostenerlos en el tiempo. Si seguimos su camino, más problemas vamos a tener. Me imagino que habrá presiones de las empresas que venden armas porque acá, hasta donde se sabe, no se fabrican estas semiautomáticas. Es un sistema lobista que no tiene ningún interés real por la seguridad del prójimo».
-¿Cómo contextualizar esto con el mercado de armas que prolifera en EE.UU.?
-Frederic: Hay empresarios norteamericanos que siembran armas en gran parte de América Latina. La presidenta Sheinbaum, de México, se ha quejado de la enorme cantidad de cargamentos que ingresan a su país desde EE.UU. Y es conocido cómo en Brasil, el trumpista Jair Bolsonaro habilitó el uso civil de armamento semiautomático causando un problema letal en su circulación. O pensemos en Haití, un Estado devastado, con una gran cantidad de armas en el mercado negro que provienen de EE.UU. Con esto no quiero decir que no haya crimen organizado en nuestra región. Quiero decir que el enfoque del narcoterrorismo o terrorismo viene como complemento de un negocio de armas que se venden legal e ilegalmente. Ese es el fondo, que los países centrales potencian los riesgos con el objeto de incrementar el uso de armamentos y por ende sus ganancias.
Portación de armas: ¿ojo por ojo, diente por diente?
La gestión de Milei y Bullrich inició en 2024 con un posteo del RENAR que decía textual hacia mayo: «Si la renovación se solicita dentro de los 90 días previos al vencimiento ya no será necesario acreditar idoneidad en el manejo de armas».
El miedo, agitado por los principales medios de comunicación de manera constante, construye una población enojada, agotada de la inseguridad. El delito es real y hay que resolverlo, sobre todo en los principales puntos urbanos de nuestro país. En ese marco, se vuelve muy atractiva la propuesta de la derecha: el ojo por ojo, diente por diente.
El 78% de los usuarios de armas en Argentina son ciudadanos individuales, solo el 20% corresponden a portadores de las Fuerzas de Seguridad o Fuerzas Armadas
Frederic piensa, luego de su experiencia como ministra de Seguridad en 2019, que uno de los desafíos de Argentina es fortalecer la investigación criminal y cambiar leyes: «La Ley de Estupefacientes, por ejemplo, es una que hizo todo peor. Generó mayor violencia, mayores ventas, más gente en consumo problemático. No resolvió nada y tiene más de 30 años. Hay que hacer muchas cosas simultáneamente y hay que sostener la protección de la ciudadanía mientras tanto. No es para nada una tarea fácil, pero habilitar más armas no nos lleva a solucionar nada».
-¿Cómo construir una alternativa en una Latinoamérica con problemas similares pero con procesos políticos muy diferentes?
-Frederic: Brasil, Colombia y Uruguay presentan realidades mucho más graves en este punto que Argentina. Es fundamental abordar esto de manera articulada. Miremos a Lula Da Silva, lo está tratando de hacer. Él avanzó con operaciones contra las organizaciones criminales pero atacando la rentabilidad, sin matar a nadie. No hay que dejarse llevar por las narrativas. No tenemos que creer que la gente pide armas, lo que pide la gente es que le resolvamos el problema de la inseguridad. La ciudadanía no tiene por qué saber cómo solucionarlo. Lo que viene sucediendo es que los sectores políticos de centro izquierda no pudimos dar una respuesta con eficacia. Pero ojo, la derecha tampoco lo demostró en su política. De hecho todo empeoró, sino miremos lo que ocurre en las escuelas de EE.UU.




