14 de febrero de 2026
No sorprende que el incapaz que nos gobierna, Rodrigo Paz, asista a esa «cumbre» de aliados de Trump, generando un gasto insulso mientras entrega la soberanía. Estamos ante un cipayo que busca rematar nuestros recursos estratégicos para su beneficio personal, repitiendo la nefasta historia de su padre, Jaime Paz Zamora. Bajo la complicidad de la DEA, ellos convirtieron a nuestra amada Bolivia en un «Narco-Estado», una realidad criminal que hoy, con descaro, están restaurando.
LOS HILOS DE SAMUEL DORIA MEDINA Y SUS NEXOS OSCUROS
Detrás del trono se esconde Samuel Doria Medina, quien hoy gobierna a través de sus cuotas de poder. No olvidemos que este «empresario» mantenía una amistad directa con el extinto Isaac «Oso» Chavarría, uno de los mayores capos del narcotráfico de los 80 y 90. Aquella fotografía de 1994 en la hacienda de Chavarría no miente: Doria Medina se reunía con «peces gordos» para fraguar actividades ilícitas en pleno auge de los «narcovínculos».
EL REPARTO DEL BOTÍN ESTATAL
El control de esta red sobre el Ejecutivo es absoluto y las pruebas sobran:
El Secuestro de la Vicepresidencia: Luis Lupo, compañero de fórmula de Samuel, ha usurpado las funciones del vicepresidente electo, convirtiéndose en el verdadero operador del Estado.
El Regreso de los «Ángeles Guardianes»: El reparto es total con Óscar Eid Franco como jefe de campaña de Rodrigo Paz. Eid Franco, el único sentenciado por los narcovínculos del MIR, vuelve hoy como estratega de esta gestión.
Gabinete de Cuotas y Logias: La designación de Andrea Barrientos (Autonomías), António Oviedo (Gobierno) y la entrega de Tierras e Hidrocarburos a la logia cruceña socia de Samuel, confirma que el país está en manos de los «celestinos de la filibustería externa».
Estamos reviviendo la época de los políticos serviles al capital transnacional y protectores de los grandes capos. Bolivia vuelve a ser gobernada por quienes, en nombre de la patria, actúan como defensores y encubridores del crimen organizado.
Por Yngrid Guzmán



