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100 días de R. Paz: deuda récord, combustible basura, narcotráfico, corrupción y poder sin rumbo

19 de febrero de 2026
En apenas cien días, el gobierno de R. Paz no ha mostrado gestión, sino descomposición. Sus primeras medidas fueron liberar a golpistas, y corruptos, canallas que llevan en su haber delitos de lesa humanidad.
La deuda externa ha crecido hasta convertirse en la más alta de nuestra historia reciente. El país sin dólares, sin estabilidad y sin confianza. La economía tambalea mientras el discurso oficial se diluye en excusas.
YPFB, que debería ser el corazón energético del Estado, hoy es sinónimo de escándalo, contratos lesivos, sobreprecios en la compra de gasolina y diésel, renuncias y denuncias de corrupción que revelan una estructura administrativa profundamente contaminada. El combustible importado, según múltiples denuncias, es de pésima calidad. Diésel y gasolina basura que dañan motores, golpean al transporte, encarecen la producción y castigan al ciudadano común.
Puede ser una imagen de texto que dice "MARINKOVIC QUIERE PRIVATIZAR YPFB PARA EVITAR LA "TENTACION" DE DELA LA CORRUPCIÓN ÚLTIMO MINUTỞ"
Y mientras el país enfrenta esta crisis, el presidente y otras autoridades utilizan el avión presidencial para recorrer carnavales en Oruro, Santa Cruz y Tarija. Fiesta oficial en medio del desorden institucional. Un espectáculo que recuerda viejas prácticas de uso discrecional de recursos públicos que tanto se criticaron en el pasado.
A esto se suman los escándalos de narcomaletas, narcomadera y narcoavionetas. Redes que operan con aparente impunidad. Denuncias que rozan a jueces, operadores y estructuras cercanas al poder. Sin embargo, la prioridad parece ser la persecución política al ex presidente E. Morales, antes que la identificación y depuración real de servidores públicos involucrados en escándalos de corrupción, y narcotrafico.
La Asamblea Legislativa, lejos de ejercer fiscalización seria, se muestra inoperante y corporativa, más preocupada por sus niveles salariales que legislar en bien del país. Se gobierna mediante decretos cuestionados, con tensiones internas y señales de concentración de poder.
Cien días han sido suficientes para mostrar una peligrosa combinación entre deuda histórica, corrupción estructural, combustible defectuoso, narcotráfico, escándalos sin esclarecer y un gobierno más preocupado por la imagen y el espectáculo que por la gestión.
Pareciera que el país se encuentra en un extraño «carnaval político» desde hace 100 días.
El gobierno necesita transparencia, autoridad moral y decisiones responsables.
Es verdad¡! Mientras el poder celebra la fiesta pagana, el pueblo paga la factura. Con franqueza, no son errores de gestión, estamos ante una grave falta de respeto al país.
Retomo las palabras de cierto político impostor, despreciables desde todo punto de vista ¡¡¡100 días para destruir el país, carajo!!!
Por Koba Milenaria

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