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NELLY COCA: EL CORAZÓN DE TARIQUÍA

12 de enero de 2026

Por Quya Reyna

«Que no prosperen, Señor, que no prosperen», es lo único que pidió doña Nelly juntando sus palmas y arrodillándose en la tierra, mientras los policías atravesaban el camino que ella buscaba cercar con sus compañeros para impedir que ingrese la petrolera con la que durante años se ha enfrentado.

Si Tariquía tuviese rostro y cuerpo, ese sería el de Nelly Coca. Tariquía, ese pulmón chapaco, tiene en su cabecera el nacimiento de ríos tan cristalinos como los cabellos blancos que atraviesan la cabellera de Nelly. Ella tiene más de 60 años y los últimos los ha dedicado a cuidar el agua y los bosques. Es defensora de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía.

Si Tariquía tuviese voz, también sería la de Nelly: aguda y con ese cantito chapaco que endulza, a veces quebrada por el cansancio pero siempre firme. «Nosotros estamos defendiendo el agua (…) es lo único que tenemos, por el amor de Dios, no tenemos más. Por el amor de Dios, yo les pido, les suplico, he suplicado mil veces: no queremos que entren, no queremos que destruyan», dijo enfrentándose a la policía.

Doña Nelly conoce la cualidad vital de Tariquía. Este territorio es un sistema nervioso del agua donde los «ríos aéreos» son corrientes de aire cargadas de humedad que fluyen y transportan grandes cantidades de vapor. Estas corrientes se acogen en la Cuesta de Sama, se concentran, se congelan y al otro día se derriten. Esa agua corre desde la cima para alimentar a toda Tarija.

El rebase de la policía fue inevitable el pasado 5 de enero. Petrobras, la petrolera que desde hace años intenta ingresar a Tariquía, ya lo ha hecho. Su avance se sostiene en un contrato de servicios petroleros con YPFB, en la declaratoria del área San Telmo Norte como zona de interés hidrocarburífero y en una licencia ambiental otorgada en 2025 para el proyecto denominado Domo Oso-X3. Este proyecto habilita operaciones en un territorio donde nacen las cabeceras de agua que Nelly menciona como el origen de los caudales, manantiales y ríos. Una sola gota contaminada y la misma se distribuirá por todo ese sistema nervioso hídrico.

Pero la fuerza de Nelly es impenetrable.

Durante el gobierno de Evo Morales, en 2019, fue doña Nelly quien se sumó a las protestas para proteger Tariquía. En 2024 y 2025 volvió a enfrentarse al gobierno, esta vez al de Luis Arce, contra las licitaciones aprobadas para que Petrobras ingrese a la reserva. Fue ella quien participó en vigilias, quien armó carpas, quien sostuvo megáfonos, quien tuvo que ir al frente y caminar a pesar de que los años siempre pesan. Pero ella no sólo le ha ganado al tiempo, le ha ganado a cada uno de los gobernantes y se ha enfrentado a ellos. Esta vez se enfrenta a Rodrigo Paz.

Tan grande como ha sido su lucha, así de grande fue su voz ayer, 7 de enero, cuando detrás de ella avanzaron los tarijeños flameando banderas de franjas rojas y blancas:

«¡Únanse con nosotros, saquemos a esa empresa maldita! ¡No dejemos que sigan invadiendo el cuerpo, nuestro cuerpo, porque nuestro cuerpo es Tariquía! ¡Sin Tariquía no hay vida! ¡Tarija necesita a Tariquía y Tariquía los necesita a ustedes!», dijo mientras los bombos chapacos sonaron y la gente impulsó la voz que poco a poco se le agitaba a doña Nelly. Fueron los tarijeños quienes respaldaron la marcha que condenaba a la petrolera Petrobras y le exigía al gobierno de Paz su expulsión. Fueron los tarijeños quienes elevaron sin miedo su amor por el cuerpo boscoso que les regala agua a través de sus manantiales, sus ríos y lo que doña Nelly llama «ríos aéreos». Porque tan generosa es Tariquía que no solo sus corrientes alimentan a Tarija, sino que la humedad que recoge ha sido el alimento de animales, plantas y personas que disfrutan de sus aguas.

Para doña Nelly, Tariquía es como una persona. Para mí, ella es Tariquía.

Doña Nelly es el cuerpo, el rostro y la voz de Tariquía. Pero sobre todo, es su corazón: el que ante la intervención se aflige, llora y se arrodilla, y ante el impulso de su gente sonríe, se eleva y toma un pulso que golpea más fuerte.

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