Marset reaparece, desafía al Gobierno de Arce y se burla de la justicia internacional
3 de junio de 2025
Sebastián Marset, uno de los narcotraficantes más buscados del continente, reapareció este martes a través de una supuesta y explosiva carta en la que lanza acusaciones incendiarias contra Bolivia, Paraguay y Estados Unidos, se declara inalcanzable para la justicia y asegura que su caso es un montaje que revertirá con “dinero y tiempo”.
En su misiva, Marset afirma que “Bolivia se sustenta del narcotráfico” y sostiene que en su contra “no hay una p#t@ prueba”, sugiriendo que todo fue un montaje de autoridades que buscaban beneficios económicos. “Eso era lo que querían”, asegura, en tono desafiante.
La carta ha generado un fuerte revuelo político en Bolivia, ya que el narcotraficante no solo se atribuye total impunidad, sino que también ridiculiza al ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, a quien se refiere despectivamente como “Sonia”, dando a entender una posible relación turbia o simplemente exhibiendo desprecio. La gestión del ministro y del propio presidente Luis Arce Catacora queda así bajo sospecha, al quedar claro que Marset logró operar y luego escapar del país sin ser detenido, pese a una intensa persecución anunciada con bombos y platillos.
En su mensaje, Marset también dirige sus ataques contra Estados Unidos, afirmando que no les tiene “ni un pelo de miedo”, y niega haber cometido delitos en ese país. Atribuye las acusaciones a un tercero, Federico Santoro, y denuncia como falsas las pruebas basadas en cuentas bancarias.
Con respecto a Paraguay, acusa una “persecución ilegal” contra su familia, afirmando que la madre de sus hijos está encarcelada sin pruebas y en condiciones inhumanas. Califica las acusaciones de lavado de activos como “absurdas” y denuncia que sus hijos están siendo castigados por ser su familia.
Marset termina su carta con una amenaza velada: “No me van a atrapar. Tengo gente leal y con tiempo y dinero todo se soluciona”. Agrega que sabe demasiado y que no tiene intenciones de entregarse, advirtiendo que prefiere “hacer las cosas en paz”.
Esta nueva aparición del narcotraficante desnuda la fragilidad del aparato de seguridad boliviano, que ha sido incapaz de detener a un criminal de alto perfil que operó dentro del país con documentos falsos, empresas legales y vínculos con estructuras de poder.
Mientras el Gobierno intenta desmarcarse de cualquier señal de complicidad, la opinión pública y la oposición política exigen explicaciones inmediatas y una investigación internacional sobre posibles redes de protección institucional al narcotráfico en Bolivia.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Cómo logró escapar Marset… y quiénes lo ayudaron?







