8 de diciembre de 2025
Hace 40 años, el 7 de octubre de 1975, un juez en la Corte Suprema del estado de Nueva York revocó la orden de deportación de John Lennon de Estados Unidos. Lennon estuvo bajo la mirada atenta de sus detractores durante los primeros años de la década, no solo por su música y su estatus de ex Beatle, sino también por su abierta postura en contra de la guerra de Vietnam y el gobierno de Richard Nixon.
El 23 de marzo de 1973, John Lennon fue conminado a salir de los Estados Unidos en un plazo no mayor al de un par de meses. Una semana después, junto a su esposa Yoko Ono, organizaba una conferencia de prensa en el Colegio de Abogados en la ciudad de Nueva York, en la que anunciaron la formación del estado de Nutopia; un lugar donde «no hay tierra, no hay límites, no hay pasaportes, sólo personas». Flameando la bandera blanca de Nutopia (dos pañuelos), el ex Beatle pidió formalmente asilo político en Estados Unidos.
En su vida, con o sin The Beatles, John Lennon presionó fuertemente para lograr una instancia de cambio del pensamiento social, invitando a cuestionar y cambiar el status quo – a veces en la forma tan natural de una canción.
Canciones anti bélicas como ‘Give Peace a Chance’ no aludían ni pretendían amenazar exactamente a la administración del presidente Nixon. Pero en aquel año 1971, poco después de que Lennon llegara a Nueva York con una visa temporal, el ex Beatle se reunió con activistas radicales, opositores a la guerra que Estados Unidos auspiciaba, y el FBI en efecto lo tuvo bajo vigilancia mientras que el Servicio de Inmigración y Naturalización intentó deportarlo un año después.
Meses después de la conferencia de prensa que John Lennon diera, el involucramiento del presidente Richard Nixon en un escándalo político de proporciones -el Watergate- lo obligó a renunciar a su mandato. Su sucesor, Gerald Ford, se mostró mucho menos interesado en continuar la batalla -o persecución- contra el ex Beatle, y la orden de deportación seria finalmente revocada en 1975. Los hechos que siguieron se produjeron en rápida y extraordinaria sucesión, en 1976, la situación inmigratoria del músico británico en Estados Unidos se resolvió finalmente y le fue otorgada su “green card» que certificaba su residencia permanente en el país y a comienzos del 77 el demócrata Jimmy Carter asumió la presidencia con los mismísimos Lennon y Ono invitados al baile inaugural del mandatario.
La juventud es peligrosa, y escucha a Lennon
El historiador Jon Wiener pasó 14 años luchando para obtener acceso a estos archivos clasificados como secretos por el FBI en tanto al tema Lennon. En primera instancia, el FBI se rehusó a revelar muchos de los documentos del caso argumentando que su conocimiento público podría poner en peligro la seguridad nacional. Wiener, apelando al derecho de la libertad de información, llegó hasta una apelación en la Corte Suprema para que el FBI accediera a mostrar lo que tenían archivado. Probablemente lo que no alcanzaron a borrar o destruir.
El libro sobre los archivos de John Lennon en el FBI se llama “Gimme Some Truth: The John Lennon FBI Files” (2000). Weiner propuso a modo de prólogo una carta del senador Strom Thurmond dirigida a la Casa Blanca en 1972 sobre una inminente gira por los Estados Unidos de John Lennon advirtiendo que mezclaba la música rock con la política pretendiendo ir aún más lejos: organizar a los jóvenes para que votasen en contra de Nixon en las elecciones de 1972. La carta de Thurmond también sugería anularle la visa al artista como una medida muy eficaz para deshacerse del incómodo invitado.
Habría que proveer acá de un par de antecedentes históricos que hacen sentido para entender cierta paranoia ambiental, lo primero es que la elección de 1972 iba a ser la primera en la que jóvenes de 18 años tendrían derecho a votar. Antes de eso había que tener 21. Todo el mundo sabía que los jóvenes eran la facción anti bélica más potente en el electorado por lo que la pregunta obvia era ¿cómo aplicaría John Lennon su poder social como una celebridad que era para llegar a influenciar a los jóvenes en su definición política? Segundo, siendo Estados Unidos un país en el que los chicos se sienten muy alienados de la política dominante, la idea de deportar a Lennon podía ser un arma de doble filo: lo estratégico era sacarlo del país para que no pudiera participar en un tour en el que invitaría a los más jóvenes a votar, pero al mismo tiempo si lo deportaban los mismos votarían en contra de Nixon por echar a patadas al Beatle “más inteligente”.
Ahora el cuestionamiento inmediato es ¿cuán precisa era la información del FBI que daba por sentado que John Lennon quería ayudar a organizar estos conciertos políticos? ¿Estaban supuestos a ser rallys por la paz y en contra de Nixon? Difícil responder a esto, incluso hoy, cuatro décadas más tarde. No hay duda de que Lennon estaba conversando de estos temas con sus amigos Jerry Rubin, Abbie Hoffman y Bobby Seale -y que en efecto resultó en una de estas apariciones políticas memorables (Ann Arbor, Michigan, en diciembre de 1971) cuando John y Yoko encabezaron un concierto en protesta por el caso de John Sinclair. Quince mil personas pasaron seis horas en el Chrysler Arena, pero no solamente escucharon a John y Yoko sino que a Stevie Wonder, al Comander Cody, los MC5, mientras que William Kunstler junto a Rubin y Seale realizaron unos discursos. Mucho de aquello se trataba de movilizar a los jóvenes para que se opusiesen a Nixon. John estaba muy emocionado por la tremenda acogida que tuvo este show y el éxito mediático que significó. Pero nunca pudieron llegar al escenario de una gira nacional debido a la orden de deportación se presentó sólo dos meses después de lo de Michigan.

La neutralización de Lennon, el éxito del FBI
¿Hasta qué punto el Departamento de Inmigración se obstinó en deportar a Lennon? Lo hicieron en gran medida durante el 1972 y el 73, al punto que Lennon fue requerido a abandonar el país con muy corto aviso previo. El ex Beatle contó con una eficiente ayuda legal y logró ir extendiendo los plazos cada vez más y era obvio que una gran cantidad de personas se movilizaron para apoyarlo. No obstante, no fue hasta después del incidente de Watergate (1974) y la posterior renuncia del presidente Nixon que el servicio de inmigración ahora bajo la administración de Gerald Ford accedió a conceder Lennon su tarjeta de residencia por razones jurídicas muy precisas. Así que es correcto decir que John Lennon vivo con la sombra de la deportación durante dos años.
Lo divertido de este caso es que hay documentos del FBI hacen que la organización federal luzca más parecida a unos aficionados que dan palos de ciego que a la Gestapo precisamente. Por ejemplo, el infame J. Edgar Hoover en un momento dado envió instrucciones para localizar a John Lennon lo más rápido posible. Registraban que su última dirección conocida era St. Regis Hotel, en el 150 de Bank Street, Nueva York. Todos los policías y taxistas en Nueva York saben que el St. Regis está en el Central Park, no está en el West Village donde se localiza la calle. De hecho, Lennon en ese entonces, vivía en el 105 de Bank Street, no en el 150. Así que aquí nos encontramos con una orden de vigilancia a Lennon y ni siquiera sabían dónde encontrarlo.
El otro hecho realmente extraño es que se difundió una especie de cartel “Se busca a John Lennon” en el que el FBI proponía que el individuo debía ser detenido, si era posible, inventando un caso de posesión de narcóticos argumentando que eso haría más posible su inmediata deportación. Y estas instrucciones a los funcionarios de la policía local incluía un cartel con una foto de John Lennon más sus datos como el de la altura, peso, color de ojos y edad. Cualquiera diría que en el caso de Lennon eso no era necesario porque el hombre era sin duda uno de los rostros más reconocibles del mundo en 1972. Sin embargo, el FBI puso una imagen en el cartel de todos modos y lo gracioso es que la foto no era de John Lennon. Era de David Peel, un cantante popular en el East Village, del tipo músico callejero, que si se parecía un poco a Lennon. Usaba anteojos de montura metálica y tenía un corte de pelo estilo Lennon como muchas otras personas en 1972 por cierto. Peel había grabado en Apple Records, tal vez esa sea la única forma de entender como el FBI se confundió tanto. Una cosa es no entender de la contracultura radical de la ciudad de Nueva York, pero otra cosa es no entender el mainstream pop de aquellos tiempos en el que Lennon era ampliamente reconocible.
Otra cosa curiosa es que entre los documentos del FBI hay un memorándum de J. Edgard Hoover en el que describe a Lennon como el miembro de un grupo musical llamado The Beatles. Como si los Beatles necesitaran ser entendidos. En la carta de Hoover a H.R. Haldeman la primera frase es que John Winston Lennon es miembro de un grupo vocal llamado The Beatles. ¿Acaso quería demostrar que él sabe lo que eran The Beatles y cuáles eran sus nombres? ¿O pensaba que Nixon no sabría quién era el John Lennon ese?
¿Se encontró algo en los archivos del FBI que probase que la investigación iba más allá de la simple vigilancia? ¿Cómo que alguna vez hubieran pretendido tender una trampa a Lennon para poder arrestarlo?
Efectivamente hay una carta de Hoover al jefe de la oficina de del FBI en Miami que sugiere que si Lennon pudiera ser arrestado por posesión de narcóticos todo sería más simple. Todo indica pensar que se hizo un esfuerzo por relacionar a Lennon con un escenario de redada de drogas. Pero esa labor no le correspondía al FBI, siendo la posesión de narcóticos un delito estatal. El bureau de investigación norteamericano estaba actuando fuera de la ley y cuando fueron indagados para que revelaran los archivos que poseían en el caso Lennon, declararon que estos habían sido eliminados como parte de un procedimiento de destrucción de archivos de rutina.
Hay que tener en cuenta que considerando que los documentos concernientes a John Lennon se recolectaron en otras cinco ciudades, y ninguna destruyó sus archivos en torno al músico, por lo que lo de Miami resulta muy sospechoso. ¿Por qué el material fue destruido? Nunca se sabrá.
Ahora que todo es tan público conviene explicar porqué el FBI detuvo su procedimiento de vigilancia sobre Lennon. A fines de agosto de 1972, dos meses antes de la elección presidencial, el director interino L. Patrick Gray (J. Edgar Hoover había muerto en mayo) recibe una carta del agente especial a cargo de la oficina neoyorquina del FBI en la que se declara que “durante los últimos meses no ha habido información recibida que indique que el sujeto (Lennon) es un activista de la nueva izquierda”. Continúa: “Todo parece indicar que durante el mes de julio de 1972, el sospechoso se ha distanciado de los activistas Jerry Rubin, Stewart Albert y Rennie Davis, debido a que ha sido criticado por su falta de interés en comprometerse en la causa anti-guerra y en actividades de la nueva izquierda. En vista de esta información, la división de Nueva York pone este caso en un estado inactivo a la espera de nuevas indicaciones”.
Lo que realmente se está dando a entender aquí es que el Servicio de Inmigración y el FBI lograron presionar a Lennon hasta el punto de hacerlo cambiar de actitud, cancelando sus planes de gira nacional y su activismo político. La verdad es que los abogados de John le dijeron que su caso para la lucha contra la deportación era difícil de ganar por lo tanto, la regla número 1 en este asesoramiento jurídico era “no hacer nada que provocase aún más a la administración de Nixon”.
John Lennon de verdad quería quedarse en Estados Unidos. Yoko estaba involucrada, en ese mismo periodo, en una disputa por la custodia de la hija que tenía de un matrimonio anterior, Kyoko.
Si John hubiera sido deportado, Yoko se habría tenido que quedar en Estados Unidos y estaba claro que no quería separarse de ella. Lennon se ve obligado a cambiar de agenda en tanto al activismo que se había propuesto y el FBI daba a entender que habían cumplido con su trabajo. En ese sentido, el FBI fue eficaz en la neutralización de John Lennon. Porque “neutralizar” es una de las palabras siniestras que aparecen en los archivos. Silenciarlo, sacarlo de la palestra pública con la amenaza de la deportación. Y no hay duda de que Lennon fue aplacado por haberse erigido como un portavoz del movimiento en contra la guerra.

Paranoia
El músico más que nadie entendía que todo esto de la deportación tenía motivaciones políticas. Se quejó públicamente en programas de televisión, en el «The Mike Douglas Show” y el «The Dick Cavett Show», denunciando que muchas personas venían a arreglar las líneas telefónicas en Bank Street y que había hombres extraños vestido de traje que le seguían por todas partes. No pasó mucho tiempo para que Lennon también demandara al FBI, alegando que había sido objeto de escuchas ilegales.
La propia respuesta del FBI para esos cargos fue bien vaga, argumentando que no pudieron encontrar pruebas de autorizaciones para escuchas telefónicas en sus archivos. Si bien puede ser cierto que no pudieron encontrar ninguna evidencia, pero tal vez tampoco se esforzaron mucho. También es posible que la intervención telefónica no fuera hecha por el FBI, sino que por la policía de Nueva York o algún otro servicio de inteligencia. Así como no hay registros de escuchas telefónicas en el archivo Lennon del FBI del tipo que sí hay, por ejemplo, en los archivos de Martin Luther King. Hay muchas interrogantes que Lennon hoy día no puede responder al respecto de su actuar precavido en aquellos días, por ejemplo, que al vivir al lado de John Cage en Bank Street, y cada vez que quería tener una conversación privada, para asegurarse de no ser escuchado, iba al lado y usaba el teléfono de Cage, seguro de que el FBI no sabía quién diablos era John Cage.
Hasta el mismo John Lennon estaba confundido, a veces pensaba que estaba comportándose un poco paranoico. Creía no ser suficientemente importante como para ser objeto de este tipo de vigilancia. Y otras veces en voz alta y públicamente proclamaba que era el blanco de la persecución del gobierno norteamericano. Y resulta que era en el segundo escenario el que le tocó vivir. Sin embargo, nunca estuvo del todo seguro de quiénes y cuántos estaban tras él.
Es un poco difícil de creer que hoy un presidente pueda temerle el poder y la influencia de una estrella de rock. Los rock stars hoy en día tienen causas políticas y hacen mucho alarde de ellas pero son siempre – o al menos a menudo – cosas más correctas y aceptadas, salvar la selva tropical, ayudar a los pobres o combatir una serie de enfermedades. Cuestiones por la que nadie va a intentar deportarlos.
Es aún más difícil de averiguar si es que el esfuerzo para deportar a Lennon era un tema particular de Nixon y su equipo de control de inteligencia. Después de todo, Nixon no se veía amenazado en popularidad, ganó las elecciones de 1972 por una paliza abrumadora. Así que tal vez todo era simplemente la pura y simple paranoia por parte del gobernante, igualada por la propia por parte de Lennon y de sus amigos. En definitiva la agenda política de Lennon en 1972 fue un algo significativo, era interesante y por tanto se produjo un tipo de respuesta del gobierno central, desmesurada tal vez pero que según ellos procedía.
John asumió riesgos que casi nadie se atreve a tomar. ¿Cuántas personas en el mundo del espectáculo se han enfrentado a la deportación debido a sus acciones políticas? Lo de Charles Chaplin fue una especie de destierro de los Estados Unidos mientras que Bertolt Brecht huyó después de ser interrogado por el Comité de Actividades Anti Estadounidenses. En definitiva se trata de un grupo muy reducido de personas, lo que pone en relieve la intensidad del compromiso de Lennon. Quizá él no sabía los riesgos que estaba corriendo, pero así era él. Quería defender aquello en lo que creía y para eso no jugaría a la segura.
Alfredo Lewin



