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Las disputas territoriales en América Latina

22 de febrero de 2022

En América Latina hay varias disputas territoriales entre algunos países del continente o con países como Reino Unido y Estados Unidos.

Muchos desacuerdos se remontan a cuando se delimitaron las fronteras tras los procesos de independencia y no se cerraron debido a la importancia estratégica de las zonas en reclamo.

Cinco casos fueron llevados ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya (CIJ), de los cuales cuatro siguen pendientes de fallo.

Algunas disputas nunca se presentaron ante la corte, pero involucran a organismos internacionales y, en otros casos, sigue habiendo tensiones diplomáticas a pesar de que el caso se resolvió con un fallo de La Haya

Estas últimas suelen reavivarse en épocas de campaña electoral o durante ciertas conmemoraciones, como es el caso de la disputa del Golfo de Fonseca entre El Salvador, Honduras y Nicaragua.

La región también tiene al menos tres disputas latentes, es decir, que siguen sin resolverse pero que hace tiempo que no son un tema de discusión entre los involucrados, como es el caso entre Uruguay y Brasil por dos puntos en su frontera.

A través de distintos mapas te enseñamos qué territorios están disputados y cuál es la situación en cada caso:

¿Qué disputas territoriales hay en América Latina?

Casos que están pendientes en la Corte Internacional de Justicia de La Haya

Guyana vs. Venezuela por El Esequibo

La región conocida como El Esequibo o Guayana Esequiba tiene 159.000 kilómetros cuadrados ricos en recursos naturales y forestales, y equivale a dos tercios del territorio de Guyana.

Esa zona ha sido el epicentro de una disputa que enfrenta a Guyana y a Venezuela desde hace 180 años, y en la cual Venezuela incluso contó con el apoyo de Estados Unidos.

El Esequibo fue controlado por el imperio español, el holandés y más tarde el británico, que en 1897 se comprometió con Venezuela, que reclamaba el territorio, a resolver la disputa en tribunales internacionales.

En 1899, la zona fue adjudicada al Imperio británico por medio de un laudo arbitral en una corte en París.

Pero en 1962, Venezuela presentó ante Naciones Unidas una demanda alegando que el laudo fue resuelto de manera fraudulenta, ya que supuestamente hubo complicidad entre los delegados británicos y el juez ruso que determinó el fallo.

Mientras tanto, Guyana obtuvo su independencia en 1966.

Ese año, y tras la denuncia venezolana, se firmó el Acuerdo de Ginebra, según el cual la zona es controlada por Guyana aunque su soberanía es disputada por Venezuela.

El acuerdo, que era de carácter transitorio, estableció un plazo de 4 años para solucionar el diferendo. Pero sus pautas siguen vigentes.

La zona del Esequibo figura frecuentemente en los mapas venezolanos con un rayado denominado “Zona en Reclamación”.

La disputa ha tenido altos y bajos en las últimas décadas.

Pero los múltiples hallazgos de vastos yacimientos petroleros en Guyana en los últimos cinco años han hecho que las tensiones aumenten.

El país empezó a explotarlos, incluso construyó plataformas en alta mar cerca de la región reclamada por Venezuela.

Guyana introdujo en 2018 una solicitud ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya para que se resuelva el conflicto territorial, pero Venezuela ha negado desde entonces la legitimidad de esa institución para resolver la disputa.

En diciembre de 2020, la CIJ se declaró competente en el asunto; pero Venezuela no lo acepta.

En marzo de 2021, La Haya declaró que Guyana tendría un año, hasta marzo de 2022, para presentar sus documentos sobre el caso, y Venezuela un año más a partir de entonces.

Disputa de frontera entre Belice y Guatemala

El conflicto fronterizo entre Guatemala y Belice dura más de 160 años.

Comenzó en la época de la Colonia, cuando España entregó a la Corona británica concesiones para extraer madera en una parte del actual Belice y evitar a cambio el asedio de los piratas ingleses a sus embarcaciones.

Hoy, Guatemala reclama esta zona del sur de Belice, desde el río Sibun hasta el río Sarstún, que tiene más de 11.000 kilómetros cuadrados e incluye islas, cayos, islotes y superficie marítima en el golfo de Honduras.

Pero el área en disputa equivale a casi la mitad del territorio de Belice.

Desde 1991 se estableció la llamada “zona de adyacencia”, una línea imaginaria que separa el territorio de cada uno.

Sin embargo, el hecho que no haya una definición clara de frontera ha favorecido la violencia y el tráfico de drogas y mercancías.

Después de varios intentos de negociación, los dos países consultaron a sus poblaciones y en 2019 llevaron la disputa a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que deberá establecer una frontera real entre ambos países.

Si la CIJ favorece a Guatemala, el país duplicaría su acceso al océano Atlántico, donde está la segunda reserva coralina más grande del mundo después de Australia.

Y si la sentencia fuera en sentido contrario, Belice podría conservar las zonas turísticas que reciben un promedio de dos millones de visitantes al año.

El 8 diciembre de 2020, Guatemala presentó su demanda a La Haya. El plazo había sido extendido por seis meses a causa del impacto de la covid-19. Belice, por su parte, tiene hasta el 8 de junio de 2022 para presentar su respuesta.

Colombia vs. Nicaragua por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina

Este archipiélago está a 110 kilómetros de la costa nicaragüense y a 720 kilómetros de la costa colombiana.

Nicaragua y Colombia llevan décadas disputándose en instancias internacionales la soberanía de este archipiélago en el que viven alrededor de 100.000 habitantes, además de playas de arena blanca, mar cristalino, frondosas montañas, cayos e islotes de postal y reservas de petróleo y gas.

Hace dos siglos, la Corona española le dio el control de las islas a Colombia, y a Nicaragua la de Costa Mosquitos.

En 2001 Nicaragua puso un reclamo ante la CIJ, pero esta ratificó en 2012 la posesión colombiana del archipiélago. Pero esa misma resolución dio la exclusividad económica a Nicaragua de una parte importante del espacio marítimo que antes pertenecía a Colombia.

Colombia afirmó que no se podría aplicar el fallo de La Haya hasta que se suscribiera un tratado con Nicaragua, y decidió delimitar la “zona contigua integral”, que concibe las aguas del archipiélago como un todo.

Esto generó dos nuevas demandas de Managua a la Haya: argumenta que Colombia no está respetando el fallo de 2012 y pide que se extienda su plataforma continental más allá de las 200 millas.

Ambas causas siguen pendientes.

Bogotá, por su parte, argumenta que con su exploración por petróleo, Nicaragua está perjudicando la biodiversidad de la zona, y por eso viola los derechos de pesca artesanal y de subsistencia del pueblo autóctono.

Chile vs. Bolivia por el río Silala

El conflicto entre los países vecinos por el derecho a las aguas del río o manantial de Silala se reanudó a finales de los años 90 y llegó a La Haya en 2016.

El Silala se origina en el departamento de Potosí, en el sureste de Bolivia, a cuatro kilómetros de la frontera con Chile.

Bolivia afirma que es un manantial cuyas aguas fluyen a Chile en parte por canales artificiales construidos en 1908, y que Chile está haciendo un “uso ilegal y abusivo” de estas aguas “sin pagar por ello”.

Chile asegura que se trata de un río internacional, que nace en Bolivia, cruza la frontera hacia Chile y desemboca en el Río San Pedro de Inacaliri, en la cuenca hidrográfica del Pacífico.

Sus aguas, sostiene, pertenecen a ambos países.

En 2016, Evo Morales anunció que su gobierno presentaría una demanda a la CIJ para que Chile “reconociera una deuda millonaria” por el uso de las aguas del Silala, tras un permiso dado por Bolivia en 1908 a una empresa de ferrocarriles de Chile, que fue revocado en 1997.

Sin embargo, Chile se adelantó y llevó el tema a La Haya ese mismo año, pidiendo que la corte reconociera el río como internacional y que el reparto de sus aguas se hiciera “de forma equitativa y razonable”.

La Paz contestó en agosto del 2018, argumentando que el río fue canalizado hasta la frontera con Chile por la empresa de ferrocarriles, pero admitió que parte de las aguas fluye naturalmente al país vecino por la pendiente del terreno.

El caso sigue parado en La Haya desde 2019, sin fecha para una decisión. Pero en mayo de 2021, los dos países acordaron normalizar las relaciones bilaterales, pese a la disputa.

Casos resueltos en la Corte Internacional de Justicia de La Haya pero disputados por los países

Honduras y Nicaragua vs. El Salvador por el Golfo de Fonseca

El golfo de Fonseca, con solo 3.200 kilómetros cuadrados, ha sido históricamente un escenario de conflictos territoriales desde las independencias de Honduras, El Salvador y Nicaragua.

Hasta los años 90 no había delimitación clara de las aguas, un tema que llegó a la CIJ en una disputa entre El Salvador y Honduras.

Para Honduras el golfo es su única salida a ese océano, a diferencia de Nicaragua y El Salvador, que cuentan con 352 y 307 kilómetros de costa sobre el Pacífico, respectivamente.

En una resolución en 1992, la CIJ determinó que El Salvador y Honduras tenían soberanía exclusiva sobre una franja de 3 millas náuticas a partir de su costa, y que el golfo sería administrado por los tres países que lo comparten.

Pero la disputa no terminó ahí.

En el centro del golfo de Fonseca queda la Isla Conejo, de menos de 1 km², ocupada por el ejército hondureño en los años 80, mientras El Salvador estaba en guerra civil.

Las autoridades salvadoreñas dicen que la ocupación fue ilegal y que el islote pertenece a su país. Honduras argumenta que la franja delimitada por La Haya le da derecho a la isla.

Isla Conejo no fue mencionada en el fallo de La Haya en 1992, que establecía la soberanía sobre otros islotes.

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