4 de febrero de 2026
El pueblo boliviano, las comunidades campesinas, los pueblos indígena originario campesinos, las organizaciones sociales, juventudes conscientes del campo y la ciudad, alzamos la voz frente a una amenaza histórica: el avance de una normativa que abre la puerta a la mercantilización de la tierra, debilitando el sentido social, comunitario y productivo que conquistó la Reforma Agraria y que fue reafirmado por la Constitución Política del Estado.
Nos quieren hacer creer que convertir la tierra campesina en “activo financiero” es progreso.
Mentira.
Es el mismo libreto viejo con palabras nuevas.
Permitir que pequeñas propiedades y territorios que garantizan la subsistencia familiar puedan hipotecarse, venderse bajo presión económica o entrar al circuito de la especulación, no fortalece al productor lo expone al despojo lento, legal y silencioso. Así han operado históricamente los procesos de reconcentración de tierra en América Latina: primero el crédito, luego la deuda, después la pérdida.
Estamos ante un intento de regresión histórica
Bolivia ya vivió el latifundio.
Vivió el gamonalismo.
Vivió la hacienda donde unos pocos eran dueños de miles de hectáreas y las mayorías solo mano de obra sin derechos.
La Revolución de 1952 y las luchas indígenas y campesinas no fueron trámite administrativo: fueron ruptura con una estructura colonial. La tierra dejó de ser privilegio de casta para convertirse en base de dignidad, comunidad y soberanía alimentaria.
Hoy, bajo discursos de “modernización” y “productividad”, se pretende desarmar los candados que impedían que la tierra vuelva a concentrarse. Detrás de esta visión están sectores políticos y empresariales vinculados al agronegocio de gran escala, promotores de un modelo donde la tierra es mercancía, el bosque estorbo y la comunidad obstáculo.
No se trata de un nombre:
se trata de un modelo.
Un modelo donde la vida rural vale menos que la rentabilidad.
Lo que está en juego
La seguridad territorial de miles de familias campesinas.
La integridad de territorios indígena originarios.
La soberanía alimentaria frente al monocultivo y la agroindustria depredadora.
El principio constitucional de que la tierra cumple una función social y económica, no financiera ni especulativa.
Cuando la tierra entra de lleno al mercado como mercancía, el más fuerte compra, el más débil pierde. Así empieza el nuevo latifundio: no con fusiles, sino con escrituras, deudas y desalojos “legales”.
Denunciamos la aprobación de la Ley 157 como un grave retroceso histórico.
Denunciamos a los senadores que aprobaron esta norma, actuando de espaldas al pueblo, como responsables políticos de abrir paso a un proceso que favorece la reconcentración de la tierra.
Diversos sectores sociales identifican en este giro legislativo la influencia de corrientes políticas vinculadas históricamente a la defensa de la gran propiedad rural y del modelo agroindustrial extensivo. En ese marco, se menciona a Branko Marinkovic como una de las figuras públicas asociadas a esa visión, favorable a la ampliación del mercado de tierras y a un enfoque empresarial del territorio, postura que organizaciones campesinas e indígenas consideran contraria al espíritu social y comunitario que la Constitución reconoce para la tierra.
¡ANULACIÓN DE LA LEY 157!
No modificación.
No maquillaje.
¡Anulación!
Porque esta ley no corrige el problema agrario:
lo profundiza.
Llamado a la movilización social:
Confederaciones campesinas
Organizaciones indígena originarias
Central obrera
Colectivos juveniles
Universidades públicas
Plataformas ambientalistas
Juntas vecinales y movimientos urbanos populares
a informarse, debatir, pronunciarse y movilizarse para impedir que se consolide un marco legal que facilite la reconcentración de tierras y debilite la propiedad social agraria.
La historia enseña que cuando el pueblo no defiende la tierra, otros la cercan.
Hoy no enfrentamos solo una ley.
Enfrentamos la posibilidad de que vuelva el país de hacendados y peones.
Y eso, después de tanta lucha,
no lo vamos a permitir.
¡La tierra no es mercancía!
¡La tierra es territorio, cultura y vida!
¡Anulación de la Ley 157!
¡Ni un paso atrás frente al nuevo latifundio!

Por Koba Milenaria



