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La ideología de Paz

2 de febrero de 2026
“Las ideologías no dan de comer”, dijo Rodrigo Paz.
Frase cómoda, superficial y profundamente ideológica. Justamente esa es la trampa: presentar la política como si no fuera política, y el neoliberalismo como si fuera simple “sentido común”.
a) Decir que las ideologías no dan de comer es, en sí mismo, una ideología. Es la ideología del mercado como dios, del estado mínimo, chiquito, de la política reducida a gerencia y de la democracia convertida en administración técnica y corrupta. Es la ideología que quiere que los de abajo renuncien a pensar, organizarse y disputar poder, mientras los de arriba siguen imponiendo su proyecto sin llamarlo ideología.
b) Lo que da de comer son políticas públicas, y toda política nace de una ideología.
El salario mínimo, los bonos sociales, la subvención a los combustibles y alimentos, la educación y salud públicas, los derechos laborales, la reforma agraria, la seguridad social: todo eso no cayó del cielo ni salió de internet. Son conquistas políticas surgidas de proyectos ideológicos populares, sindicales, campesinos, de izquierda.
Del otro lado, la privatización, los tarifazos, el ajuste fiscal, la precarización laboral, el endeudamiento con el FMI, también son ideología. Neoliberalismo puro, aunque lo disfracen de “modernización”, “por la patria”.
c) Esa frase es propaganda para despolitizar a los pobres.
El mensaje oculto es: “No pienses en justicia social, en poder popular, en soberanía; piensa en ‘gestión’ y deja que el mercado mande”. Es la misma narrativa que culpabiliza a los subsidios, a los sindicatos, a los pueblos indígenas, pero nunca al capital concentrado, al latifundio, a las transnacionales, al extractivismo descontrolado.
d) Es una frase clasista y cínica.
La dicen políticos y élites que jamás pasaron hambre, que viven de contratos, de empresas, de herencias, de poder. Para ellos, la ideología es un estorbo. Para los pueblos es la diferencia entre derechos o explotación sin límites, entre soberanía o colonia, entre dignidad o precariedad permanente.
e) Sin ideología popular, manda la ideología del más fuerte, de la ultraderecha.
No existe la política sin ideología. Si no hay proyecto de los trabajadores, campesinos e indígenas, gobierna el proyecto del capital financiero, del agronegocio, de las corporaciones, de las embajadas. La “neutralidad” es siempre neutral sólo para los poderosos.
En el fondo, cuando Paz dice que las ideologías no dan de comer, está diciendo: “Renuncien a su proyecto político y acepten el mío”. Eso no es pragmatismo, es hegemonía ideológica disfrazada de tecnocracia.
Las ideologías sí dan de comer.
Dan de comer cuando se convierten en políticas de redistribución, en derechos sociales, en soberanía económica, en organización popular.
Las que no dan de comer son las ideologías del saqueo, del ajuste y del mercado sin límites, que concentran riqueza arriba y hambre abajo.
Por Cordova E Harold

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