La FIFA de Infantino: El moderno circo romano
Trump fue el invitado especial del presidente de la FIFA en la final del Mundial de Clubes. El mandatario fue recibido con abucheos, sin embargo, estas muestras de cariño no fueron suficientes para amargarle la tarde. La razón de su felicidad debe estar relacionada con las millonarias ganancias que dejó el polémico torneo
23 de julio de 2025
Durante los meses de junio y julio se disputó en distintas ciudades de Estados Unidos el Mundial de Clubes 2025, torneo organizado por la FIFA. A diferencia de torneos pasados, donde participaban únicamente siete equipos, en esta ocasión lo hicieron “32 de los equipos más destacados del mundo” como se anuncia en el sitio web DAZN, la plataforma de streaming dueña de los derechos de transmisión del torneo y que ahora es conocida como el “Netflix de los deportes” —de la que hablaremos más adelante—.
El circo romano de Nerón
El torneo no estuvo exento de polémicas y críticas, entre las que podemos destacar: La calendarización. El mundial de clubes se juega pocas semanas después de que muchas ligas han concluido su temporada, algunos equipos incluso tuvieron que esperar un mes desde la conclusión de su torneo hasta el inicio del mundial, a diferencia de otros clubes europeos, por ejemplo, los que participaron en la final de la Champion League, que tuvieron un par de semanas de inactividad antes de la inauguración del torneo. Antes del inicio del torneo, los jugadores se quejaron de la sobrecarga de partidos a la que son expuestos a lo largo de todo el año, lo que trae consigo sobrecargas musculares así como el riesgo de sufrir lesiones. Otra de las críticas relacionadas con las fechas, tienen que ver con las altas temperaturas bajo las que se jugaron los partidos. Por último, las condiciones de las canchas, también fueron objeto de crítica, desde la perspectiva de los futbolistas, estas no eran las más adecuadas para la práctica del fútbol, situación que también ponía en riesgo la integridad física de los jugadores.
Todos estos aspectos fueron expuestos por los jugadores y técnicos, antes, durante y después del torneo. De hecho, la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales —FIFPRO—, una especie de sindicato de los jugadores profesionales de cual forman parte más de 60 mil miembros alrededor del mundo, emitió un comunicado en el cual el presidente de esta organización Sergio Marchi hace una fuerte crítica a Gianni Infantino presidente de la FIFA. En su mensaje Marchi pone en el centro de su crítica el trato que se da al jugador de fútbol, quien a pesar de ser el protagonista del espectáculo, recibe a cambio maltrato, algo parecido a lo que sucedía en el “El circo romano de Nerón” entre el emperador y los gladiadores. El espectáculo, que genera ganancias millonarias, se desarrolla a costa de la integridad de la salud física y mental de los jugadores, pues aquél obedece a la lógica de la rentabilidad económica. Un aspecto que Marchi no deja pasar desapercibido es la ausencia de diálogo con los jugadores —y entrenadores— ejemplo del autoritarismo que priva en este organismo.
Al respecto y una vez iniciado el torneo, Giani Infantino el presidente de la FIFA —organización que tiene más miembros afiliados que la ONU (211 y 193 Estados respectivamente)— expresó: “Los que no están aquí seguramente desearían haber venido”, y aunque según él aceptó la existencia de críticas al torneo, no hizo referencia a ninguna, y al contrario se centró en lo que él percibía de los participantes: “Los futbolistas que están compitiendo… lo están disfrutando muchísimo”.
La cercanía de Infantino con Trump
Un día antes de que se jugará la final, en una rueda de prensa en la Torre Trump, donde la FIFA acaba de abrir una oficina, Infantino, dejó a un lado cualquier critica y se centró en los “logros”, entre los cuales resaltan los ingresos: 2 mil 100 millones de dólares generados a partir de 63 partidos jugados, un promedio de 33 millones de dólares por juego, con una asistencia en los estadios de 2.5 millones de personas. Ahí mismo destacó lo que ha significado en audiencia —más de 2000 millones de personas— lo que ha valido el contrato con DAZN por 1000 millones de dólares para transmitir vía streaming y de forma gratuita todos los juegos. Hay que destacar que esta empresa es propiedad del oligarca-filántropo-sionista Len Blavatnik, un empresario judio nacido en Ucrania, educado en la Unión Soviética y que hoy goza de la nacionalidad estadounidense y británica, quien hizo su fortuna a partir de las privatizaciones de las empresas paraestatales durante el colapso de la URSS, aprovechando la cercanía que tenía con Boris Yeltsin y que en 2021 fue nombrado el hombre más rico del Reino Unido.
El espectáculo, que genera ganancias millonarias, se desarrolla a costa de la integridad de la salud física y mental de los jugadores, pues aquél obedece a la lógica de la rentabilidad económica
Regresando a la conferencia de prensa de Infantino, un reportero le cuestionó sobre su cercanía con Donald Trump, Infantino explicó que esta se debe a que los Estados Unidos es sede del mundial de clubes y será uno de los tres anfitriones de la próxima copa del mundo a celebrarse en 2026, lo cual requiere el compromiso y apoyo de todos los niveles de gobierno.
El vínculo entre estos dos personajes se remonta a la primera administración de Trump, sin embargo, es durante esta segunda administración que la relación entre ambos personajes se ha consolidado, a tal grado que en lo que va del año se han reunido ya 10 veces. Tomando en cuenta estas consideraciones, podemos inferir el porqué del papel protagónico que jugó el presidente Trump en la final del Mundial de Clubes.
Trump siendo Trump en la final del mundial
Trump e Infantino vieron el juego sentados a lado de sus respectivas parejas, mientras el equipo inglés Chelsea F.C derrotaba por marcador de 3-0 al equipo francés París Saint-Germain F.C para coronarse campeón. Un aspecto que llamó la atención fue el rostro tenso que denotaba cierta incomodidad de la esposa de Infantino, quien es de origen libanés cuando veían el juego desde el palco junto a Trump y su esposa. Uno de los momentos más incómodos para el presidente Trump fueron los abucheos que se escucharon cuando se entonaba el himno y la cámara captaba al presidente con la mano derecha en la cabeza en posición de saludo. No fue el único momento desagradable. Rumbo a la premiación, cuando Trump pisó el césped de la cancha, la cámara lo mostraba de frente con las manos saludaba al público, pero al final de la toma se vio con mucho detalle cómo desde la tribuna, muchos asistentes le mostraron el dedo anular al presidente de los Estados Unidos a manera de desaprobación. El último momento incómodo se dio durante la ceremonía de premiación, una vez que Infantino y Trump entregaron el trofeo, este último permaneció en la celebración en medio de los jugadores del Chelsea, en una escena embarazosa, Infantino trataba sutilmente de llevarse con él a Trump, el mandatario de los Estados Unidos, no se daba por aludido, sonreía a los jugadores y aplaudía, los jugadores al principio se veían un poco desconcertados, pues esperaban que este se moviera, al ver que no lo hacía siguieron con la celebración hasta que regresó Infantino por él.
El lado oscuro de la FIFA
La cercanía entre los dirigentes de FIFA, y empresarios y líderes políticos de dudosa reputación no es algo nuevo, en realidad esto es uno de los pilares del organismo. Si hacemos una rápida revisión histórica encontraremos claros ejemplos. Por ejemplo, el brasileño Joao Havelange al otorgarle a Argentina la sede del mundial de 1978 en el momento en que ese país era gobernada por una dictadura militar al mando de Rafael Videla.
Durante esta segunda administración que la relación entre ambos personajes se ha consolidado, a tal grado que en lo que va del año se han reunido ya 10 veces
Gianni Infantino es, de hecho, producto de una historia de corrupción al interior de la FIFA. Él, llegó a la presidencia de la FIFA como resultado de las acusaciones de corrupción que hicieron renunciar al suizo Joseph Blatter por el caso conocido como el “FIFA Gate”, el cual expuso una trama de sobornos y fraudes en relación a la adjudicación de la sede del mundial de fútbol de 2010 Sudáfrica, así como la venta de los derechos de transmisión de algunas competencias organizadas por la FIFA. Pero la gestión de Infantino tampoco ha estado exenta de críticas y cuestionamientos. Entre las más visibles están la realización de la Copa del Mundo de 2022 en Qatar, y aunque la decisión que realizar el certamen fue heredada de la anterior presidencia, Infantino hizo oídos sordos a los llamados a retirarle la sede a este pequeño país del Medio Oriente por su historial de violaciones a los derechos humanos; lejos de eso también desoyó las denuncias y acusaciones por la violación de los derechos de los trabajadores —la mayor parte de ellos inmigrantes de países pobres del sur global, como la India, Nepal— que construyeron los estadios para albergar el mundial, la FIFA no hizo nada al respecto.
Hoy la historia se repite. El año pasado la FIFA anunció que adjudicó la sede del mundial de 2034 a Arabia Saudita, país con un historial aun más grande en la violación de los derechos humanos.
La cercanía entre los dirigentes de FIFA, y empresarios y líderes políticos de dudosa reputación no es algo nuevo, en realidad esto es uno de los pilares del organismo
Por otra parte, la organización del mundial del próximo año 2026 que tendrá por sede a los tres países de Norteamérica: Canadá, Estados Unidos y México —aunque en realidad la mayoría de los partidos se realizarán en Estados Unidos con 78 de los 104 partidos que se tienen programados—, sigue viento en popa, sin importar los convulsos momentos que vive la región, donde Estados Unidos se encuentran en una cruzada contra los inmigrantes indocumentados (e incluso regulares) a los que captura y detiene en campos de concentración como Alligator Alcatraz al mismo tiempo que amenaza a Canadá con convertirla en su estado número 52.
Con lo anterior queda claro que el interés deportivo, es lo último en lo que los dirigentes de este organismo piensan, lo que ha quedado claro es que lo único que importa es que mientras el balón ruede vaya salpicando dinero para sus dueños. Los jugadores como los gladiadores romanos finalmente serán reemplazados por otros mientras el espectáculo siga generando millonarias ganancias.




