Bolivia

JURAMENTOS DE DICTADURA

15 de octubre de 2021

Nuestra turbulenta historia política, plagada de golpes de Estado, ofrece un variado inventario de tipos de juramentos presidenciales prestados por asaltantes del poder, que al calor de la improvisación, la euforia y el abuso juraron ante íconos y personajes diversos e insólitos, dejando triste memoria en la historia nacional.
Conforme la Constitución y la tradición democracia, quién debe tomar el juramento al presidente electo por el pueblo, es al Vicepresidente que es a la vez presidente del Congreso Nacional, acto que debe desarrollarse en la sede del parlamento y en presencia de altas autoridades nacionales e invitados internacionales.
La situación de los gobiernos de facto es diferente. Los golpistas llegan a Palacio o a su sede militar, eufóricos de triunfo, con el único respaldo de las armas, de la violencia que generaron y los vítores de mercaderes de la política que, como yerba mala, abundan en estas tierras del Alto Perú.
Un repaso breve, muy breve de la historia reciente, nos ofrece la siguiente cronología de estilos y formas de juramentos presidenciales, adoptados por golpistas al calor de la euforia y el triunfalismo momentáneo.
ANTE EL CAPELLÁN
Los generales Barrientos y Ovando, luego de derrocar y enviar al exilio al Presidente Paz Estenssoro –su jefe, compañero de partido, amigo, padrino y mecenas–, decidieron ocupar su lugar conformando una extraña e insólita COPRESIDENCIA, única forma de cogobierno en Bolivia hasta entonces.
Era el 5 de noviembre de 1964 y el viejo Palacio Quemado, mudo testigo de asonadas de todo tipo, estaba poblado de militares. Afuera, en la Plaza Murillo, se agolpaba un numeroso gentío listo a vitorear a los nuevos salvadores de la Patria. En este ambiente de euforia, pasiones descontroladas y desorden, surgió un grave problema que no habían previsto los novatos golpistas ¡Ante quién jurar! ¿Quién los ungiría en el supremo cargo? Afuera el ronco rugido de la multitud exigía de una vez por todas ver a los nuevos redentores en los balcones de Palacio, griterío que aumentaba la desazón que se vivía al interior del edificio. Así, en ese ambiente caldeado de pasiones, a alguien se le ocurrió la audaz idea de comprometer en la aventura al Capellán del Palacio, que era un militar. La propuesta fue aplaudida, por que no había otra, y de inmediato fue convocado el Cnl. Adolfo Achá, Capellán de la añeja casa de gobierno.
Eran las 5 de la tarde cuando los generales René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia se alinearon lado a lado ante el Capellán Adolfo Achá (Foto), quién les tomó el juramento ante un crucifijo, una Biblia, dos cirios y una fuerte guardia militar. El capellán, vestido con traje de campaña, pronunció la fórmula del juramento de posesión de los dos generales, como Co-Presidentes de Bolivia, a la que ambos respondieron: “Sí, juro”.
Así Bolivia estrenó su primera copresidencia que, por avatares propios de nuestra política, tan sólo duró una hora.
ANTE EL COMANDANTE DEL EJÉRCITO
La historia de los golpes de Estado en Bolivia no sólo presenta el extraño caso de una copresidencia, sino también el de varios triunviratos y aún el de una polipresidencia, que desestabilizaron, desacreditaron y arruinaron al país.
El 6 de octubre de 1970, fruto de la bestial lucha por el poder, tuvimos un extraño triunvirato, bendecido nada menos que por el Comandante General del Ejército de entonces.
La madrugada de aquel día renunció a la presidencia el Gral. Alfredo Ovando, fruto del golpe que le dio su camarada y amigo Rogelio Miranda Baldivia, quién de inmediato se proclamó presidente, sin lograr en el transcurso de aquel día el apoyo del alto mando militar, por lo que, para retener indirectamente el poder, de inmediato nombró un TRIUNVIRATO con militares de su absoluta confianza, conformado por los generales Efraín Guachalla Ibañez, Fernando Sarttori Rivera y el contralmirante Alberto Albarracín Crespo.
Este triunvirato fue posesionado en el Palacio Quemado a horas 17:30 del 6 de octubre de 1970 y correspondió al propio Gral. Rogelio Miranda Baldivia, Comandante del Ejército, tomarles el “juramento de ley” y hacerles las recomendaciones del caso.
Los flamantes triúnviros apenas tuvieron tiempo de nombrar a su gabinete y al alcalde de La Paz, en la persona del Gral. Armando Escobar Uría. El triunvirato del Gral. Miranda duró apenas una hora y quince minutos, porque en El Alto, el Gral. Juan José Torres, se proclamó presidente y teniendo más apoyo militar y popular asumió el mando de la Nación, dejando en la orfandad al monstruo de tres cabezas.
ANTE EL PUEBLO
El 7 de octubre de 1970, luego de imponerse a sus demás camaradas golpistas, el Gral. Juan José Torres bajó de El Alto, acompañado de una impresionante cantidad de militares, dirigentes sindicales a la cabeza de Lechín, obreros, estudiantes, etc y, ya en el balcón del Palacio de Gobierno, ante la multitud que lo vitoreaba, decidió allí mismo jurar a la Presidencia. La urgencia del caso, avivada por la pasión y el entorno popular agitado, hizo que el Gral. Torres, levantando ambas manos, jurara al cargo de Presidente de la República ante el pueblo allí reunido.
Torres, desde el primer instante de su gobierno, sería prisionero y víctima del sindicalismo delictivo a la cabeza de Lechín, que desataron la más grande anarquía a título de antiimperialistas, declarando huelgas con todo motivo, incentivando el golpe fascista que se preparaba y que finalmente los escarmentó a todos.
El Gral. Juan José Torres logró mantenerse en el poder apenas diez meses, siendo derrocado en agosto de 1971 por su camarada Banzer.
ANTE UNA BIBLIA
El 21 de agosto de 1971, estalló un golpe militar en Santa Cruz que finalmente llevó a la presidencia al Cnl. Hugo Banzer Suarez, previo un triunvirato conformado por el Cnl. Andrés Selich, el Gral. Florentino Mendieta y el Cnl. Banzer.
Al día siguiente del golpe, 22 de agosto de 1971, Banzer luego de ser liberado del encierro policial en el que se encontraba, por delación de uno de sus aliados, entró a Palacio con un enorme séquito de militares y sin mayores protocolos se puso frente a una enorme biblia y juró como presidente de Bolivia (Foto).
Banzer estableció una férrea y larga dictadura anticomunista de siete años, para finalmente ser derrocado por su camarada, ahijado y protegido Gral. Juan Pereda Asbún, previo un triunvirato conformado por los generales Alfonso Villalpando, Víctor Gonzales Fuentes y el Vicealmiante Guttenberg Barroso, quienes entregaron el mando de la nación al Gral. Pereda Asbún, nuevo salvador de la Patria.
El gobierno del Gral Pereda apenas duró tres meses, siendo derrocado y substituido por el Gral. David Padilla Arancibia, Comandante General del Ejército, hombre de confianza del presidente derrocado.
ANTE UN CRUCIFIGIO
El Cnl. Alberto Natuch Busch, cabeza del golpe de Estado del 1 de noviembre de 1979, Golpe de Todo Santos, autor de la masacre más numerosa y sangrienta en la historia de Bolivia, luego de entrar al Palacio Quemado, seguido de un enorme séquito de militares y civiles, juró como Presidente ante un viejo y largo crucifigio que adorna desde siempre dicho edificio.
El nuevo salvador de la Patria apenas duró en el cargo 16 días, para ceder el mando de la nación a favor de doña Lyda Gueiler, Presidenta de la Cámara de Diputados, quién fue derrocada ocho meses después por el Gral. Luís García Meza, Comandante del Ejército nombrado por ella, previo el triunvirado de los generales Waldo Bernal, García Meza y contralmirante Ramiro Terrazas.
FALSO JURAMENTO
El 12 de noviembre de 2019, el viejo Palacio Quemado fue testigo de un hecho insólito. La nueva presidente de facto Sra. Jeannine Añez, entró a Palacio coreando con su séquito “Sí se pudo, sí se pudo” portando una enorme biblia y acto seguido, en las escalinatas del edificio, se autoproclamó presidente de Bolivia (Foto). La euforia del momento era tal que la flamante mandataria, sea por acción u omisión, no requirió ser juramentada en el cargo.
La Sra. Añez es la única presidente, en toda la historia de Bolivia, que entró a Palacio levantando la biblia con las dos manos, lo que la obligaba doblemente a ratificar su fe jurando ante ese ícono u otro cristiano.
¿Qué es un juramento? Es un ofrecimiento solemne que hace una persona de cumplir con rectitud y fidelidad un determinado deber, por eso la CPE en su Art. 161-2) hace referencia expresa al juramento presidencial.
A todos los cuestionamientos que se le hacen a la Sra. Añez, sobre la procedencia ilegal de su mandato presidencial, se agrega su falta de juramento a tiempo de su autoproclamación.
¿Cuál la explicación? Tal vez algún día la Sra. Añez haga conocer al país los entretelones de su controvertida llegada al poder y su NO juramentación. Asimismo esperamos conocer, de sus labios, el transfondo de las muchas acusaciones que pesan en su contra por las que hoy está procesada y en la cárcel. ¡Amen!
Autor: Dr. Tomás Molina Céspedes

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