OpiniónPolítica

Entrega de nuestros minerales

Sobre el Altar Bélico de Washington

15 de junio de 2026
Bolivia definitivamente no es pobre. Posee los yacimientos mineralógicos mas ricos, imprescindibles para el desarrollo tecnológico, y armamento bélico. Esta riqueza es una salida soberana para superar nuestros índices de desarrollo económico. Sin embargo, el oficialismo solo busca entregar nuestros recursos a precios de gallina muerta.
El Gobierno de Rodrigo Paz subordina la riqueza minera boliviana a los intereses geopolíticos y militares de los Estados Unidos. El pasado 27 de abril de 2026, el ministro de Minería y Metalurgia, Marco Antonio Calderón de la Barca, firmó en Washington un crucial Memorando de Entendimiento sobre Minerales Críticos, es decir tierras raras, como el litio, junto al vicesecretario estadounidense Caleb Orr. Este acuerdo se suscribe en un contexto donde el Pentágono busca desesperadamente reabastecer sus arsenales, agotados por los conflictos en Medio Oriente.
¿Porque les interesa nuestros recursos estratégicos?
Arsenal geológico: Bolivia posee 31 de los 38 minerales esenciales que el aparato industrial mundial demanda para fabricar armamento de alta tecnología.
Foco en el wolframio: El país destaca como exportador clave de wolframio, insumo insustituible para blindajes, misiles y componentes aeronáuticos.
El litio en la mira: Las gigantescas reservas del salar se transforman en objetivos de seguridad nacional para EEUU.
Silencio oficial: La administración de Rodrigo Paz evade debatir sobre industrialización local o el control de la cadena productiva. No ha presentado planes de desarrollo industrial, solo acuerdos para exportar materias primas.
Extractivismo sin desarrollo industrial
La urgencia de Washington por consolidar cadenas de suministro seguras ha encontrado una vía libre en el actual gobierno de R. Paz. Al firmar este memorando, el Ministerio de Minería formaliza un rol meramente extractivo para el país. Bolivia aporta la materia prima para la maquinaria bélica extranjera, pero asume todo el costo ambiental y la vulnerabilidad soberana.
El Ejecutivo no ha presentado planes concretos para desarrollar una infraestructura metalúrgica propia. Tampoco busca generar valor agregado que beneficie directamente a la economía nacional. La falta de transparencia, donde los primeros anuncios del acuerdo provinieron de cuentas oficiales de EE.UU, confirma que el acercamiento responde más a las necesidades de defensa de Washington que a una estrategia de desarrollo para Bolivia.
Aquí con claridad, los vendepatria están urgidos de entregar nuestra soberanía económica para beneficiar a otros
Bolivia, Bolivia, Bolivia, en el fondo, no les importa y menos les interesa. Esta administración gubernamental parece una gran oficina que depende del país del norte. Las decisiones que se toman estan bajo control de la agenda de Mr. Naranjoso.
Por Koba Milenaria

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