Bolivia decidió y le dijo no a la ultraderecha
Es importante no confundirse, Paz Pereira y Lara, no son socialistas ni representan al campo popular, como trataron de etiquetarlos sus oponentes
21 de octubre de 2025
En una inédita segunda vuelta electoral, las bolivianas y los bolivianos, pese a la crisis social y política, le dijeron no a la extrema derecha, aun cuando se abre un periodo de incertidumbre sobre el futuro del país y sobre las posibilidades de recuperación del proceso histórico que construyó y vivió Bolivia durante las dos últimas décadas.
Rodrigo Paz Pereira y Edman Lara, fueron elegidos este domingo como presidente y vicepresidente de Bolivia, para los próximos cinco años, según el anuncio del Tribunal Electoral, a las 20 horas de este domingo, con una diferencia cercana al 10% frente a sus oponentes Jorge “Tuto” Quiroga y Juan Pablo Velasco.
Los resultados de este balotaje, primero en la historia del país, no son inesperados, sino que reflejan aquello que las tendencias expresadas en la primera vuelta ya lo mostraban, expresan el rechazo de la mayoría de los bolivianos (54.5%), al fascismo, el racismo, a la imposición imperial, a la manipulación mediática, a la guerra sucia como forma de hacer política, a la mentira y a la impostura, exhibidas sin el menor escrúpulo durante ambas fases del proceso electoral por el binomio perdedor.
Paz obtuvo el triunfo en siete de los nueve departamentos. Quiroga únicamente logró imponerse en dos departamentos (Santa Cruz y Beni) caracterizados por sus posiciones conservadoras. En todos ellos fue el voto de las zonas periféricas de las ciudades y del área rural el que se inclinó mayoritariamente por el ganador de las elecciones. Se trata de una señal clara de que el campo popular fue quien se expresó en contra de la extrema derecha.
Es importante no confundirse, Paz Pereira y Lara, no son socialistas ni representan al campo popular, como trataron de etiquetarlos sus oponentes en la guerra sucia de la campaña. De acuerdo a su programa de gobierno y sus propuestas de ajuste económico, representan los intereses de la derecha, una derecha democrática, tal vez próxima al centro, que con seguridad intentaran aplicar medidas liberales en la economía del país, no de shock, sino más bien progresivas.
El gran desafío para los ganadores de esta elección es sostener la gobernabilidad sin contar con una mayoría parlamentaria ni una consistente base social que respalde sus medidas.




