Agnotología: cuando la ignorancia se fabrica a propósito
9 de julio de 2026
En comunicación solemos hablar de información, de datos, de contenidos. Pero hay un fenómeno menos visible y, sin embargo, profundamente influyente en cómo pensamos, sentimos y actuamos: la agnotología.
Este término, acuñado por el historiador de la ciencia Robert Proctor, designa el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, no como un accidente, sino como una estrategia deliberada para sembrar confusión o retrasar decisiones colectivas.
En otras palabras: no toda ignorancia es inocente. A veces se produce porque hay intereses que quieren que no sepamos, que dudemos, que nos confundamos.
¿Cómo opera la agnotología?
La agnotología no suele manifestarse como mentiras burdas. Funciona con matices:
- Se enfatiza la incertidumbre sobre hechos bien establecidos.
- Se amplifican voces minoritarias para que parezcan equivalentes al consenso científico.
- Se usa la duda como herramienta retórica para retrasar regulaciones o decisiones.
Este tipo de estrategias se ha documentado a través de estudios en varios campos. Por ejemplo, en investigaciones sobre el cambio climático se ha observado que la proliferación de voces escépticas en medios puede reducir la percepción pública del consenso científico (que en realidad ronda el 97 % entre expertos en clima) y debilitar el apoyo social a políticas climáticas.
Esto no es anecdótico: es un patrón conocido en ciencia de la comunicación y la psicología. Un estudio experimental encontró que cubrir un tema dando igual voz a posiciones científicas y a contrarias, la llamada falsa equivalencia mediática, disminuye la aceptación pública de hechos científicos bien establecidos, como el calentamiento global.
Ejemplos que afectan a todos
El ejemplo clásico del que nació el concepto fue la industria del tabaco, que durante décadas promovió dudas sobre los efectos del cigarrillo en la salud para retrasar regulaciones, aunque la evidencia científica era sólida.
En todos ellos, estrategias que siembran duda sistémica tienen efectos sociales concretos: erosión de la confianza, decisiones públicas retrasadas, polarización aumentada, y una ciudadanía más vulnerable a narrativas simplistas o manipuladas.
¿Por qué debemos conocerlo?
Porque la agnotología no es un concepto académico distante. Es una herramienta que opera en nuestro entorno digital y mediático. Identificar sus mecanismos nos ayuda a:
- Entender por qué a veces sabemos tanto y opinamos tan poco con criterio.
- Detectar cuando el ruido informativo no es accidente, sino estrategia.
- Construir una ciudadanía más crítica, informada y resiliente.
La alfabetización digital y mediática no es una habilidad técnica: es una defensa social contra quienes lucran o ganan poder sembrando ignorancia.
Conocer la agnotología es entender que la duda, cuando es fabricada, puede ser tan peligrosa como la mentira.Abigail ThornAbigail ThornAbigail ThornABIG
»La ignorancia no es un estado inmovil. Es un logro activo que requiere un conocimiento, siempre vigilante, sobre aquello que no se debe saber»
Por Yolanda Ávila Márquez



