El ejercicio físico evita enfermedades cardiacas, respiratorias y mentales
Los beneficios alcanzan a la salud mental, que incluye una mejor habilidad para pensar, disminuye la ansiedad a corto plazo, reduce el riesgo de depresión, y permite conciliar el sueño.
5 de septiembre de 2022
El ejercicio físico forma parte de un estilo de vida saludable. Las personas que llevan una vida activa tienen menos probabilidad de enfermarse y mayor perspectiva de vivir una vida más duradera.
Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresan claramente que uno de los flagelos modernos que provocan una situación crítica en la vida de los habitantes de todo el planeta es el sedentarismo, que es considerado una forma de vida con poco movimiento.
Esta forma de vida es el resultado de varios elementos que dieron lugar a que se desarrolle la ‘cultura del hombre quieto’, que tiende a prevalecer en la sociedad, lo que afecta a la salud de las personas sin distinción de género, edad, situación geográfica, clase social, nivel educativo o cultural.

La inactividad física es considerada como uno de los mayores factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiacas tales como arterioesclerosis y dolencias respiratorias. Además, como consecuencia del sedentarismo se hace evidente la obesidad, donde la carencia de actividad física hace que las estructuras osteomusculares pierdan fuerza y se debiliten, lo que provoca afecciones óseas como la osteoporosis, que dificulta actividades como subir escaleras, tener relaciones sexuales, caminar, levantar objetos o correr.
El hábito clave para combatir la vida sedentaria es el ejercicio físico que es considerado como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos” que, junto a las actividades deportivas, hábitos higiénicos y alimenticios coadyuvan a mantener y mejorar la salud.
El ejercicio físico regular es una recomendación establecida para la prevención y el tratamiento de los principales factores de riesgo cardiovascular modificables, como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la dislipidemia. Hacer actividad física de intensidad moderada durante un mínimo de 30 minutos cinco días a la semana o de alta intensidad durante un mínimo de 20 minutos tres días a la semana mejora la capacidad funcional y se asocia con reducciones en la incidencia de enfermedad cardiovascular y mortalidad.

Los beneficios alcanzan a la salud mental, que incluye una mejor habilidad para pensar, disminuye la ansiedad a corto plazo, reduce el riesgo de depresión, y permite conciliar el sueño.
Por Javier Andrés Sucre Cadima – AEP.



