9 de junio de 2026
Los que más repitió Rodrigo Paz en su discurso, al promulgar la Ley de Regulación de los Estados de Excepción, fue “narcoterroristas”. No fue una simple muletilla, sino que fue algo así como un señalamiento de guerra o como un “apunten y disparen” a esos…
Ya en su video eliminado anunció “entre líneas” la movilización de paramilitares junto a la Fuerzas Armadas y la Policía. San Julián fue el inicio no solo de las operaciones de represión y de la radicalización de la campaña mediática enfocada en presentar a los movilizados como “grupos armados”, campaña liderada por El Deber, Red Uno y Unitel, entre otros.
Con la “presunción de legalidad” (artículo 26) en la ley de Regulación de los Estados de Excepción se brinda impunidad a las Fuerzas Armadas y la Policía, mientras que los medios y las autoridades de gobierno disfrazan a los paramilitares como civiles que buscan defender sus derechos (como “la Bolivia que dialoga, que construye, que quiere progresar”).
“Si alguien entra a tu casa, si alguien viola a tu hija”, dijo el presidente accidental, pero no dijo ni pío de los saqueos denunciados por pobladores de San Julián, incluso de un intento de violación, por parte de la Unión Juvenil Cruceñista.
Habló, cínicamente, del respeto a la Constitución quien la viene pisoteando (ninguneando a su vicepresidente o en lo que fue su Decreto 5503 y su ley 1720).

Pero, más allá de su verborrea, lo central es que a puesto en claro que sus votantes no deben cuestionarlo y si lo hacen, serán marcados como “narcoterrorista”, como “bolivianos matables”.
Así va el Pazcismo en Bolivia.
Por Carlos Macusaya



