Multitudinario Cabildo reafirma «renuncia y mañana no hay bloqueo»
Un masivo Cabildo realizado este martes en la Ceja de El Alto convocó a miles de personas que vienen organizándose en puntos de bloqueo, marchas y movilizaciones. para sostener la movilización que reclama ¡Fuera Paz!. El Cabildo reafirmó la exigencia de renuncia de Rodrigo Paz mientras los bloqueos se extienden y la movilización se profundiza. El equilibrio inestable entre el gobierno y la rebelión obrera, indígena, campesina y popular parece que entra a un momento de definiciones.
3 de junio de 2026
Miles de trabajadores, campesinos, vecinos y sectores populares colmaron este martes la Ceja de El Alto en un masivo cabildo abierto convocado por las juntas vecinales alteñas, con un importante impulso de los comités de bloqueo y movilización, entre ellos el Comité de Coordinación de Bloqueos del Distrito 8. La concentración reunió a delegaciones de las 20 provincias aymaras de La Paz con la Federación Tupac Katari, organizaciones campesinas de la CSUTCB, organizaciones campesinas de mujeres con las Bartolinas, organizaciones indígenas como la CONAMAQ, sindicatos de trabajadores de Luz y Fuerza, también del Concejo Central de Federaciones y Asociaciones de Artesanos El Alto (COCEDAL), trabajadores fabriles, trabajadores de la FSTMB (Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia), la COB, gremiales, transportistas, juntas vecinales y distintos sectores que protagonizan las jornadas de lucha, bloqueos y movilizaciones, que atraviesan el país.
El cabildo se desarrolló en medio de una profunda crisis política y social, marcada por la creciente rebelión de trabajadores y sectores populares contra el gobierno de Rodrigo Paz. La demanda central fue la exigencia de su renuncia inmediata. Durante las intervenciones se denunciaron las medidas de ajuste descargadas sobre las mayorías trabajadoras, los beneficios otorgados a los grandes grupos empresariales y de la agroindustria, el deterioro de la salud y la educación públicas, así como la criminalización de la protesta y la persecución a los sectores movilizados. También se exigió la libertad de las y los detenidos por la represión durante el conflicto y un firme rechazo a cualquier intento de imponer un estado de sitio.
La amplitud de la convocatoria mostró un hecho político de gran importancia: la tendencia a la unidad de acción entre sectores obreros, campesinos, vecinales y populares que vienen sosteniendo bloqueos, marchas y movilizaciones en distintos puntos del país. Esa tendencia a la unidad aparece hoy como una de las principales fortalezas del proceso de lucha y una condición indispensable para enfrentar los intentos del gobierno de desgastar o dividir el movimiento.
Entre amplios sectores presentes se planteó que la situación ha llegado a un punto en que ya no basta con sostener las medidas actuales. El gobierno no logra derrotar la movilización popular, pero tampoco retrocede. Se ha configurado así un equilibrio inestable que solo puede resolverse mediante una intervención más decidida de la clase trabajadora organizada.
Por ello, numerosas voces insistieron en la necesidad de efectivizar la huelga general indefinida convocada por la COB, con paro de labores en fábricas, minas, centros de trabajo y servicios. Una medida de esa magnitud permitiría concentrar la enorme fuerza social que ya se expresa en las calles y golpear allí donde más temen las clases dominantes: en la producción y el funcionamiento de la economía. La efectivización de la huelga redoblará los lazos que unen a los trabajadores del campo y la ciudad. Las y los trabajadores asalariados no podemos dejar solos a nuestros hermanos campesinos que vienen sosteniendo un cada vez más poderoso bloqueo de caminos. La exigencia estuvo dirigida particularmente a la dirección de la COB, llamada a ponerse al frente de la lucha y garantizar el paro de labores.
Sin embargo, una vez más la dirección encabezada por Argollo evitó que el cabildo avanzara en esa resolución. Como ya ocurrió en anteriores instancias, la conducción sindical buscó contener la presión de las bases y esquivar la discusión sobre cómo hacer efectiva la huelga general. El resultado fue una nueva postergación de una medida que para amplios sectores movilizados aparece como la única capaz de romper el actual impasse y abrir paso a una victoria del movimiento popular.
La experiencia del cabildo también dejó planteada otra discusión de fondo: la necesidad de fortalecer los espacios de autoorganización y coordinación de todos los sectores en lucha. La masividad de la convocatoria mostró el enorme potencial existente en los comités de bloqueo y movilización, cabildos, asambleas y organizaciones autoconvocadas que han surgido al calor de la lucha. En ese sentido, comenzó a ganar fuerza la propuesta de avanzar hacia una coordinadora de los distintos comités y organizaciones en lucha, capaz de articular esfuerzos, centralizar decisiones y fortalecer la intervención independiente de las y los trabajadores y el pueblo movilizado.
El cabildo de El Alto expresó así tanto la enorme disposición de lucha existente como los límites impuestos por las direcciones que se resisten a llevar el conflicto hasta sus últimas consecuencias. La batalla por la renuncia de Paz aparece cada vez más ligada a otra discusión estratégica: quién dirige el proceso y qué herramientas organizativas necesita el movimiento para conquistar sus reivindicaciones. Si la burocracia y los dirigentes no garantizan la huelga general, entonces desde las bases con nuestras organizaciones debemos empezar a tomar en nuestras manos e imponer desde abajo la efectivización de la huelga general.



