Hondurasgate y la cibervigilancia
Como Israel quiere vender su modelo de espionaje “probado” en Palestina
2 de junio de 2026
Los audios de Juan Orlando Hernández revelan el interés de Israel en desembarcar con fuerza en la región latinoamericana, como en el pasado
El Hondurasgate ha sacado a la luz cómo se construye el entramado de relaciones respaldado por una mezcla de lobbistas republicanos, familiares de Trump, y una red de empresarios tecnológicos y de cibervigilancia de Israel y Estados Unidos. Si, por ejemplo, Tel Aviv, en los años 70 y 80, exportaba armamento e instructores de guerra para las distintas guerras sucias en América Latina, en la actualidad, sus relaciones se edifican a partir de software de cibervigilancia y herramientas tecnológicas probadas en los Territorios Palestinos Ocupados.
Para el periodista Antony Loewenstein, autor del libro El Laboratorio Palestino, Israel vende su ocupación de Palestina como un sello de calidad de su “marca país” cuando comercia armas y herramientas de espionaje. La “nación start up”, en referencia a sus empresas tecnológicas, está ligada, por ejemplo, a sistemas de inteligencia, como el software Pegasus para penetrar celulares, que fueron probados y testeados en los Territorios Palestinos Ocupados.
En su opinión: “la historia israelí se puede dividir en dos eras: antes y después de 1967. Antes de la guerra de los Seis Días, la política israelí no era noble, pero al menos daba la impresión retórica (a veces) de que se oponía a la represión. Por ejemplo, con el apartheid de Sudáfrica.
En 1963, la ministra de Asuntos Exteriores Golda Meir le dijo a la Asamblea General de las Naciones Unidas que Israel «naturalmente, se opone a las políticas de apartheid, colonialismo y discriminación racial o religiosa allá donde existan» porque los judíos entendían lo que era ser víctimas.
«Israel vende su ocupación de Palestina como un sello de calidad de su “marca país” cuando comercia armas y herramientas de espionaje» dice el periodista Antony Loewenstein
Israel estableció lazos con los Estados africanos recién independizados que gozaban de sus libertades poscoloniales, y las naciones africanas apoyaron a Israel en la ONU. La Guerra Fría y sus cambiantes corrientes políticas contribuyeron a la creciente posición de Israel como centro neurálgico militar.
El Estado judío se halló en una posición única después de 1967 con experiencia de combate y la ocupación de territorios palestinos en Jerusalén Este, Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán.
Este campo de pruebas de armas, equipamientos e ideología de la dominación era de un valor incalculable contra las armas y los ejércitos suministrados por los soviéticos e incrementó su distribución a nuevos amigos por todo el mundo.
Israel estaba aliado con Estados Unidos y sus variopintos aliados, desde déspotas hasta democracias, contra la Unión Soviética y sus satélites. Desde la década de 1970 hasta hoy, Israel ha sido el compañero de confianza de Washington en su objetivo de mantener la Pax americana”.
Bajo las dictaduras de François Papa Doc Duvalier y de su hijo Jean-Claude Baby Doc Duvalier, que gobernaron entre 1957 y 1986, Israel vendió a Haití subfusiles Uzi, vehículos blindados y dispositivos para colocar sistemas de armas en aviones. Se estima que durante este régimen se asesinó entre treinta y setenta mil personas sin que le importara mucho a Israel.
Cuando Eitan Mack, activista de derechos humanos israelí, pidió que los documentos sobre la relación entre Israel y el régimen de los Duvalier fueran revelados, el juez Hagai Brenner lo rechazó al argumentar “que contenían lenguaje racista y despectivo de los oficiales israelíes hacia los haitianos, burlándose de su pobreza y su color de piel”, según el periodista Loewenstein.
Los documentos incluían, en su opinión, “terminología ofensiva que era aceptable hace cincuenta años, pero hoy se percibe de una forma especialmente negativa, lo que podría dañar la imagen del país y las relaciones internacionales”.
Con la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay, Israel negoció un acuerdo para que Asunción recibiera 60 mil palestinos de Gaza, alrededor del 10% de la población de la Franja de ese entonces. Tel Aviv pagaría a estos palestinos para que se mudaran y Paraguay les garantizaría la ciudadanía en un plazo de cinco años.
El régimen de Sroessner estaba dispuesto a recibir “sesenta mil árabes musulmanes que no fueran comunistas”, según la declaración del jefe del Mossad, Zvi Zamir, en una reunión del Consejo de Ministros israelíes filtrada en un documento oficial. El plan nunca se concretó: al país latinoamericano solo llegaron 30 palestinos.
En la actualidad, la mayoría de los esfuerzos de Israel, desde los acuerdos de Abraham con varias monarquías de El Golfo y Marruecos, están concentrados en vender herramientas de cibervigilancia
Israel vendió armas a algunas dictaduras latinoamericanas, como la de la Dinastía Somoza en Nicaragua o el régimen militar argentino, instaurado en 1976, a pesar de que sus servicios de inteligencia conocían de la tortura a numerosas figuras judías de la colectividad argentina. En los años 80, Tel Aviv fue parte de la guerra sucia emprendida por la Administración Reagan contra los gobiernos y las guerrillas revolucionarias de Centroamérica.
En Honduras, por ejemplo, armó a los antiguos oficiales de la dinastía de los Somoza con fusiles incautados a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Pero su papel más destacado fue en Guatemala durante el gobierno del general Efraín Ríos Montt, conocido por dirigir una campaña de asesinato masiva contra la población maya en las regiones donde hacia vida la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, una organización que unía a las cuatro guerrillas del país.
Ríos Montt dio un golpe en 1982 con el apoyo de “asesores militares israelíes”, según informó el propio dictador guatemalteco al medio estadounidense ABC. El militar fue acusado de implementar una política de terror contra la población maya que consistió en campaña de asesinatos, torturas y violaciones masivas para romper los vínculos entre las propias comunidades, según las investigadoras Matilde González y Stefanie Kron en su texto Guatemala: paramilitarismo, violencia y género.
Durante ese tiempo, los militares guatemaltecos usaron fusiles Galil, fabricados en Israel, y se cree que también tácticas utilizadas contra los palestinos, enseñadas por instructores israelíes. Tanto así que en la masacre de Dos Erres, donde trescientas personas fueron asesinadas, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de la ONU de 1999, halló que todas las balas y vainas recogidas en el lugar eran de fusiles Galil. Esta complicidad fue más que nada para conseguir el apoyo de Guatemala en las votaciones a favor de la ocupación israelí de Cisjordania.
En la actualidad, la mayoría de los esfuerzos de Israel, desde los acuerdos de Abraham con varias monarquías de El Golfo y Marruecos, están concentrados en vender herramientas de cibervigilancia. Sobre todo, porque los regímenes están ávidos de herramientas para perseguir la disidencia y armas para combatir a sus rebeldes, mientras que Israel necesita, por ejemplo, sus votos en la Organización de Naciones Unidas cuando se discute su ocupación.
Para Eli Pinko, director de Control de Exportaciones del Ministerio de Defensa israelí: “se trata de los derechos civiles de algún país o el derecho de Israel a existir”. El software de espionaje de celulares, Pegasus, por ejemplo, ha sido utilizado para espiar opositores en países como Arabia Saudita, Togo, Uganda, Azerbaiyán, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, India, Kazajstán, México, Marruecos, Arabia Saudita, Ruanda, entre otros.
La primera gran compra de Pegasus fue hecha por el gobierno mexicano de Felipe Calderón para «luchar contra el narco». Quien consiguió el negocio fue Elliott Broidy, un recaudador de la campaña de Donald Trump de 2016 que fue condenado por recibir sobornos para que gestionara el cierre de una investigación estadounidense por la malversación de mil millones del fondo de inversión estatal de Malasia.
Trump, por supuesto, lo indultó antes de terminar su presidencia. Nayib Bukele, presidente de El Salvador de origen palestino, también usó el software para espiar a los periodistas que investigan sus escándalos de corrupción.
Este entramado revela los posibles objetivos del plan de Juan Orlando Hernández para permitir el desembarco de empresas de IA y tecnológicas de Israel y Estados Unidos en Honduras
Una de las últimas compras reveladas fue hecha por el gobierno de Iván Duque en Colombia con un pago de 13 millones de dólares realizados a través de maletas enviadas en un jet privado, según reveló el diario israelí Haaretz y confirmó la revista colombiana Raya. Quien gestionó el pago fue el general israelí retirado, Yahir Kulas, director de la Agencia de Cooperación Internacional para la Defensa a cargo de promover la venta de armamento y software de las armamentísticas israelíes.
El general israelí debió intervenir para que el banco israelí Hapoalim aceptara los 13 millones enviados por Duque debido al temor de que provinieran del narco. El 80% de las 2.300 personas que fundaron las 700 empresas de ciberseguridad Israel son veteranos de la inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel dedicadas a controlar a los palestinos, según un informe de Haaretz.
Para Eitan Mack: “en muchos países, el Mossad está organizando una estructura de ciber acuerdos, especialmente con los Estados conflictivos”. Todas estas empresas han crecido acompañada de grandes tecnológicas que se ven beneficiadas por el campo de pruebas que representa los Territorios Palestinos Ocupados.
Desde IBM, Microsoft, Oracle, Google hasta Motorola, Palantir y Amazon tienen contratos con las Fuerzas de Defensa de Israel relacionadas con contratos de software, ciber vigilancia, o armado de bases de datos de palestinos. El propio Peter Thiel invirtió en 2018, a través de su firma de inversión Founders Fund, en la empresa israelí Carbyne, dirigida por antiguos miembros de la Unidad 8200 de cibervigilancia israelí, gracias a la gestión del fallecido Jeffrey Epstein.
Este entramado revela los posibles objetivos del plan de Juan Orlando Hernández para permitir el desembarco de empresas de IA y tecnológicas de Israel y Estados Unidos en Honduras.
También la reciente propuesta del gobierno de Javier Milei de facilitar esto mismo a través de una ley de inversiones y la firma, durante su visita a Israel, de los acuerdos Isaac con Benjamín Netanyahu, enfocados en facilitar la llegada de inversiones de Tel Aviv.
Una conjunción de intereses que mezcla la gestión firmas de lobbies, como la de Continental Strategy de personas vinculadas al secretario de Estado, Marco Rubio, con el dinero de empresarios y banqueros hondureños y el nuevo complejo de ciberespionaje, e inteligencia predictiva de IA, de empresarios israelíes-estadounidense.
Una nueva oligarquía tecnomilitar que, a su manera, busca desembarcar con fuerza en América Latina.
Artículo publicado originalmente el 15/5/26



