Política

Los debates no dan claridad a los electores

12 de marzo de 2026

Ayer se realizaron los debates para las gobernaciones en varios departamentos, con transmisiones desde las páginas de los tribunales electorales y distintos medios. La gran cantidad de candidatos, en algunos casos 16, 17 o hasta 18 postulantes, obligó a dividir los debates en bloques. Con tiempos tan reducidos, es muy difícil profundizar en propuestas o programas de gobierno. En la práctica, muchos terminan presentando ideas muy generales o dedicando su tiempo a atacar a los rivales.
Y si se va a atacar, hay que saber hacerlo. Con seguridad, con claridad y con sustento. En Santa Cruz, uno de los momentos que más circuló en redes fue cuando JP Velasco le dijo a Branko Marinkovic que se vaya a La Paz. Más allá del tono, la respuesta conectó porque apunta a algo real: Branko fue elegido senador, prácticamente no hizo campaña para ese cargo, luego se desalineó de Tuto Quiroga y Libre, y ahora busca la gobernación sin haber cumplido ni medio año en el Senado.
En La Paz también hubo un momento que se llevó buena parte de la atención. Cuando se acusa a alguien, hay que tener claro qué se está diciendo, si realmente ocurrió, dónde se dijo y cuál es la fuente. Ese fue el error de Santos Quispe. Ante una acusación vaga sostenida en un «me han dicho», Chino Gómez aprovechó el espacio, lo confrontó directamente preguntando quién lo dijo y en qué medio, y respondió con una comparación que dejó a su rival sin margen. Fue probablemente el momento más fuerte del debate, y muchos coinciden en que Gómez fue quien mejor manejó el escenario.
Eso contrasta con lo que se vio un día antes en el debate de El Alto, donde algunos ataques fueron simplemente burdos, sin información ni estrategia, como el de Oscar Chirinos. En política no basta con atacar, también hay que saber cómo.
El gran ausente en La Paz fue Luis Revilla, quien anunció que prefería «debatir con el pueblo», una fórmula que recuerda a lo que decía Evo Morales en su momento. La diferencia es que Evo tenía entre el 40 y 50 por ciento del caudal electoral. ¿Estrategia? ¿No quiso exponerse a posibles ataques? Probablemente piensa en que va adelante y se apoya en la única encuesta que salió. Pero en la política boliviana ya sabemos que las encuestas no solo no le atinan, sino que hasta son medio kenchas.
Por Wilmer Machaca

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