2 de marzo de 2026
Mientras se distraen condenando a los hermanos alteños, el gobierno no explica con claridad aspectos técnicos que deberían ser fácilmente identificables. Me explico:
Lo más grave no ha sido solo el accidente, también son las contradicciones que están creando absoluta desconfianza en este gobierno.
El Banco Central de Bolivia anunció la inhabilitación inmediata de billetes de la “serie B”. Luego, el Ministerio de Economía aclaró que la medida sería solo por 48 horas. Paralelamente, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero sostuvo que los billetes estaban plenamente identificados.
¿Entonces? ¿Estaban plenamente identificados desde el inicio o no? ¿La inhabilitación era definitiva o temporal?
Y la pregunta más delicada: ¿De cuánto dinero estamos hablando exactamente?
En cualquier banco central del mundo, el traslado de remesas monetarias sigue protocolos estrictos:
Registro contable previo.
Detalle exacto de monto, denominación y series.
Custodia documentada.
Actas de salida y recepción.

No es posible técnicamente que no se conozca con precisión la cantidad transportada. Cada lote está inventariado antes de salir. Cada paquete está contabilizado. La trazabilidad es parte esencial del control monetario.
Además, la llamada “serie B” no es una emisión reciente desconocida. Corresponde a rangos de impresión anteriores. Entonces surge otra duda legítima:
¿Se trataba de billetes nuevos aún no monetizados? ¿O eran billetes antiguos retirados de circulación?
No es lo mismo. Y cada escenario implica protocolos distintos.
Si no se explica con claridad la naturaleza del dinero, su estado y su monto exacto, la transparencia queda en entredicho.
Bolivia no puede permitirse ambigüedades en el manejo de su moneda. La estabilidad económica depende de la confianza y esta depende de información precisa, coherente y verificable.
Hay demasiadas contradicciones en aspectos meramente técnicos. Como es posible que el banco central no sepa cuánto dinero estaban trasladando. La duda la esta creando el gobierno, no la ciudadanía.
No se trata de especular, sino de exigir claridad, transparencia, y confianza.
Por Koba Milenaria



