23 de febrero de 2026
El DS 5552 marca un punto de inflexión en la estructura del poder estatal. Bajo el discurso de “reorganización” y “equiparación de estructuras”, lo que en realidad se ejecuta es una transferencia masiva de poder desde la vicepresidencia hacia el núcleo duro del ejecutivo controlado por la presidencia (ministro Lupo del grupo Doria Medina).
La norma establece que:
• El presupuesto de la vicepresidencia será transferido a ministerios.
• Su personal dependerá administrativamente del ministerio de la presidencia.
• Sus funciones jurídicas y administrativas serán absorbidas por otras carteras.
• Sus contratos, activos y procesos judiciales serán asumidos por ministerios del ejecutivo.
• No tendrá representaciones regionales ni estructura territorial propia.
En términos materiales, la vicepresidencia pierde autonomía institucional real. No desaparece formalmente, pero pierde capacidad de acción. Eso, en teoría del estado, se conoce como vaciamiento institucional: la institución existe en el papel, pero no controla recursos ni estructura propia. Sin recursos, no hay poder.
Sin poder, no hay contrapeso.
Y aquí está el punto central: el vicepresidente no es un funcionario designado. Es una autoridad electa por voto popular. Cuando una autoridad elegida por la ciudadanía queda subordinada administrativamente al propio ejecutivo, el equilibrio interno del poder estatal se rompe.
La campaña previa: desgaste político antes del recorte institucional
Durante semanas —antes de la emisión del decreto— se desplegó una intensa campaña en redes sociales y medios de comunicación para desacreditar políticamente al vicepresidente.
Se lo presentó como conflictivo, como opositor interno, como obstáculo para la gobernabilidad. En ese momento parecía una disputa política. Hoy, con el DS 5552 en la mano, esa campaña adquiere otro sentido.
Primero se construye la narrativa del problema. luego se ejecuta la medida que lo neutraliza.
El desgaste mediático no era casual, era la antesala del recorte institucional.
Concentración progresiva del poder
El decreto no elimina la vicepresidencia, la subordina.
Este matiz es clave. ¿Por qué?
Los procesos de concentración de poder rara vez comienzan suprimiendo cargos de manera frontal. Lo que hacen es quitarles presupuesto, estructura, capacidad jurídica y autonomía operativa.
Así se debilitan los contrapesos sin alterar la fachada institucional.
Cuando el poder se concentra en un solo centro de decisión, el sistema se vuelve más vertical, menos deliberativo y más dependiente de una sola figura.
Y cuando los contrapesos internos desaparecen, la democracia pierde calidad.
No es un trámite administrativo
El DS 5552 no es una mera reestructuración técnica.
Es una redefinición del equilibrio interno del órgano ejecutivo.
La democracia no consiste sólo en ganar elecciones. Consiste en garantizar que el poder esté distribuido y limitado.
Cuando una autoridad electa pierde autonomía real y queda bajo control administrativo del presidente, lo que está en juego no es una oficina: es el principio de equilibrio institucional.
Primero lo desgastaron públicamente.
Luego le quitaron poder real.
Ahora se entiende por qué.
El camino al autoritarismo está más que claro, ¿no?
Por Cordova E Harold



