9 de octubre de 2025
El diputado Juan Carlos Velarde, de «Libre» ha vomitado racismo con la naturalidad de quien se cree superior: llamó “mascacoca hediondos” a los hijos del pueblo.
Sus palabras no son un error, son una radiografía moral: revelan lo que muchos esconden detrás de su falso discurso “liberal” y “democrático”.
El racismo no es una opinión, es una enfermedad social incubada en la clase que siempre creyó que el poder era hereditario y la dignidad un privilegio.
Detrás de su insulto se asoma la vieja Bolivia colonial, la que separa al “blanco educado” del “indio trabajador”, la que pretende volver a dividirnos entre los que mandan y los que obedecen.
Que sepan que Bolivia no nació en los clubes de élite ni en los micrófonos del odio. Bolivia nació en las minas, en los campos, en las manos callosas de quienes levantan cada día un país entero sin pedir permiso.
El partido «Libre» se hunde, no solo por falta de estrategia, sino por exceso de soberbia y taras mentales. Quisieron “liberarse” del pueblo, y terminaron prisioneros de su racismo.
Pretenden dos Bolivias: una de los privilegiados, y otra para los humildes. Pero se equivocan: la Bolivia real es una sola, y tiene rostro de trabajador, de mujer de pollera, de obrero, de campesino, de joven que no olvida. Son las grandes mayorías sentipensantes que no permitirán el regreso del colonialismo cargado de odio, corrupción y muerte.
¡¡¡ No nos insultan por lo que somos, nos odian por lo que representamos: la dignidad que no pudieron comprar !!!
Por Paz Libertad



