19 de mayo de 2025
En Maquiavelo y nosotros, Louis Althusser nos invita a trascender la clásica dicotomía entre las leyes y la fuerza para revelar una «tercera» modalidad de poder: la artimaña.
Podemos, para empezar, decir que no habría dos maneras de gobernar a los hombres, por las leyes y por la fuerza, sino tres, por las leyes, por la fuerza y por la artimaña. Pero, desde que se enuncia esta proposición, se avisa que la artimaña no es un gobierno como los demás, que no se halla en el mismo plano: las leyes existen, digamos, como instituciones, reglas reconocidas y opiniones de los hombres; la fuerza existe, digamos, como ejército; pero, por el contrario, la artimaña no tiene ninguna existencia objetiva, no existe. Si la artimaña es una forma de gobernar, al no tener existencia tan sólo puede ejercerse apoyándose bien en leyes, bien en la fuerza. La artimaña no es entonces una tercera forma de gobierno, es un gobierno de segundo grado, una manera de gobernar a las otras dos formas de gobierno: la fuerza y las leyes. Cuando la artimaña utiliza el ejército, es artimaña de guerra; cuando utiliza las leyes, es engaño político. La artimaña abre así, más allá de la fuerza y de las leyes, un espacio de desviación de la existencia de la fuerza y de las leyes en el que la fuerza y las leyes se reemplazan, se fingen, quedan contrahechas y dadas la vuelta…Servirse de ardides con las leyes es, en efecto, ‘embaucar el espíritu de los hombres’, es engañarles con mentiras y trampas…En efecto, la artimaña es la capacidad de gobernar inmoralmente mediante leyes; es el arte de fingir que se observan las leyes violándolas totalmente o torciéndolas. Es la necesidad y la inteligencia del no-ser bajo las apariencias del ser, y viceversa. — Althusser, Maquiavelo y nosotros (2004).
En ese sentido, la artimaña no se erige como institución ni como ejército, sino que se sitúa en una forma de gobierno particular que va parasitando y subvirtiendo a las leyes y la fuerza. Althusser explica que la artimaña funciona simulando la existencia de normas o de violencia, apropiándose de sus símbolos y procedimientos para vaciarlos de contenido. Aplicada al contexto político boliviano, esta tesis cobra especial relevancia: ¿hasta qué punto las decisiones jurídicas o las sentencias del Tribunal Constitucional Plurinacional se convierten en instrumentos de engaño político antes que en garantes de justicia?
La imagen que acompaña este post —Evo Morales frente Luis Arce Catacora, y, en la parte inferior, la conferencia de prensa del Tribunal Constitucional Plurinacional anunciando la inhabilitación definitiva de Morales para aspirar a la presidencia— grafica el despliegue de esta artimaña. Bajo el manto de un fallo imparcial, la norma se tuerce para excluir a un actor político incómodo. Así la ley, en lugar de ser un instrumento de igualdad y certeza, se convierte en un arma de control: decide quién puede jugar y quién queda al margen.
La artimaña, según Althusser, no consiste únicamente en aplicar o quebrantar normas, sino en instrumentalizarlas para perpetuar una lógica excluyente. La Sentencia Constitucional No. 0007/2025 direccionada a impedir a Evo Morales participar en las elecciones de octubre de 2025 ilustra este fenómeno: bajo la apariencia de legalidad, se teje una estrategia política que trasciende la interpretación jurídica y revela una voluntad de cerrar el campo político a ciertos sujetos. El «engaño político» no reside sólo en la letra de la norma, sino en el montaje de su aplicación selectiva.
Al desenmascarar esta práctica, somos convocados a revisar críticamente nuestra fe en las formas de gobierno que actualmente se ejercen (ley, fuerza y artimaña) y a preguntar siempre quién decide, cómo y en beneficio de qué grupo, estamos ante los márgenes estrechos que define la democracia representativa liberal-burguesa para la participación política.

Por C. Ernesto Peñaranda Sánchez
Artículo publicado originalmente el 16 de mayo de 2025
Referencia:
- Althusser, L. (2004). Maquiavelo y nosotros (Madrid: Ediciones Akal S.A.).



