Política

Masiva marcha de campesinos en Tarija contra la ley 1720 da ultimátum al Gobierno

29 de abril de 2026

Una masiva marcha de miles de campesinos en Tarija contra la ley 1720 ha dado un ultimátum al Gobierno, paralizando el centro de la ciudad en una contundente demostración de fuerza. La movilización, que recorrió desde el Mástil Millonario hasta la plaza principal Luis de Fuentes, fue encabezada por la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija (FSUCCT) y presentó un pliego de tres demandas innegociables que, de no ser atendidas hasta el lunes, derivarán en una escalada de las protestas.

Un pliego petitorio de tres ejes contra el modelo de gobierno

La protesta de los campesinos tarijeños, con el experimentado dirigente Luis “Lucho” Alfaro como una de sus figuras más visibles, articula un profundo descontento con las políticas del gobierno de Rodrigo Paz. Sus reclamos apuntan directamente al corazón de un modelo que, según denuncian, beneficia a las élites a costa del sector productivo primario.

Masiva marcha de campesinos en Tarija contra la ley 1720 da ultimátum al Gobierno

Abrogación de la Ley 1720: “No a la ley del despojo”

El principal detonante de la marcha es el rechazo total a la Ley 1720 (antes 157), que permite la reconversión de la pequeña propiedad en mediana o empresarial. Los campesinos la califican como una “ley del despojo”, diseñada para que los grandes agroindustriales puedan apoderarse de sus tierras a través de deudas bancarias, ya que la norma elimina la protección constitucional que las hacía inembargables.

Crisis de combustibles y rechazo a nuevos impuestos

En segundo lugar, exigen una solución inmediata a la crisis de los combustibles. Demandan que se regularice el abastecimiento de diésel y se detenga la distribución de “gasolina de mala calidad”, problemas que afectan directamente sus costos de producción y dañan su maquinaria.

Finalmente, rechazan categóricamente la pretensión de una reforma tributaria que busca imponer un impuesto del 5% a su producción agrícola y pecuaria, una medida que consideran un castigo a quienes garantizan la seguridad alimentaria del país.

Un conflicto que crece y se articula a nivel nacional

La marcha en Tarija no es un hecho aislado. Se inscribe en un escenario de conflictividad creciente que acorrala al Gobierno desde múltiples frentes, configurando lo que analistas llaman una “tormenta perfecta de descontento social”.

  • Marcha amazónica: Desde el norte, una columna de más de 2.000 campesinos e indígenas de Pando y Beni avanza hacia La Paz tras más de 25 días de recorrido, con la misma exigencia de abrogar la Ley 1720.
  • Marcha de maestros: Desde el sur, más de 800 educadores marchan desde Calamarca hacia la sede de Gobierno para exigir mejoras salariales y denunciar el abandono de la educación pública.
  • Cabildo de la COB: Ambas marchas planean converger en el cabildo nacional convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) para el 1 de mayo en El Alto, donde la principal organización sindical del país definirá una nueva escalada de protestas tras romper el diálogo con el Ejecutivo.

La voz del descontento: “Leyes para los agroindustriales”

El sentimiento en la marcha de Tarija era unánime: las leyes se hacen a sus espaldas y en su contra. “Hablan por nosotros para hacer leyes que no nos sirven”, fue el reclamo recurrente de los dirigentes de base, quienes sienten que el Gobierno legisla para beneficiar a la agroindustria y a los grandes capitales, ignorando a la agricultura familiar.

La protesta también contó con la participación de la Alianza Rebelde del Sur (ARS), un colectivo que aglutina a artistas, medios alternativos y activistas, demostrando que el descontento trasciende al sector campesino y se articula con otros actores de la sociedad civil que rechazan las políticas gubernamentales.

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