Política

«Estados Unidos está atento»

En las últimas horas hubo dos hechos graves. El secretario de Estado Marco Rubio y el de Guerra, Pete Hegseth, se comunicaron con Rodrigo Paz para brindarle apoyo y buscando ensuciar el reclamo popular hablando de narcoterrorismo. Hay que rechazar esa injerencia.

5 de junio de 2026

En medio de la profundización de la rebelión y la crisis, Trump quiere meter sus garras en nuestro país. El secretariado de Estado, Marco Rubio, con total impunidad, llamó a Rodrigo Paz en medio de la crisis política para marcarle el apoyo de Donald Trump. Lo hizo en momentos en que se discutía la ley de “estado de excepción” y el gobierno amenaza con más represión.

Rubio dijo que EE.UU se pone a disposición de su gobierno y adelantó ayuda “humanitaria” y logística. No nos olvidemos que con la excusa “humanitaria” el gobierno está preparando la represión al pueblo movilizado.

Aún más grave es la intervención del Secretario de Guerra. Dijo que “Estados Unidos” está atento. Hegseth no es un personaje más en el gabinete de Trump. Es quién viene conduciendo las operaciones militares del imperialismo, desde Venezuela a Irán. O sea, el secuestro de un presidente y el bombardeo de un país entero, con falsas excusas.

En redes sociales dijo que “rechaza todo intento de derrocar al gobierno legítimo de Rodrigo Paz”. Lo hizo en nombre de “el Departamento de Guerra y la Coalición Anticartel de las Américas”.

Nadie puede negar que esta injerencia tiene otro hecho clave en estos días. El nombramiento de Ernesto Justiniano como nuevo Ministro de Defensa de Bolivia. Un hombre que no solo pasó por las administraciones del asesino Sánchez de Losada y otros referentes de la derecha, sino que estuvo este mes en EE.UU y tiene una fuerte relación con la DEA.

Con estos hechos queda más que clara la denuncia que surge de las protestas que recorren nuestro país: que el gobierno de Paz quiere entregar, todavía más, nuestros recursos naturales al extranjero y en particular a EE.UU. Ya hemos visto a otros integrantes del gobierno y el ejército norteamericano sobre su interés en el “triángulo del litio”.

A esto hay que sumarle otros hechos, como el nuevo acuerdo de endeudamiento con el FMI o los documentos de Harvard que denunciamos en esta nota, como otro intento de saqueo imperialista.

Hay que rechazar la injerencia de Trump en Bolivia, no solo con sus intereses económicos sino en medio de un estado de excepción que declara la “guerra” al pueblo movilizado.

Para eso es importante no solo la unidad de obreros, campesinos, comunidades, sino de los pueblos de América Latina que también sufren la misma política, como las de Milei en Argentina, Kast en Chile, donde también hay movilizaciones.

Redacción LID Bolivia

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