6 de octubre de 2025
En lo que debía ser un ejercicio de clarificación democrática de propuestas y no de pseudopropuestas para una nación sumida en la incertidumbre económica, el debate vicepresidencial se transformó en un tenso espectáculo de ataques personales y defensas débiles. Edman Lara, del Partido Demócrata Cristiano, y Juan Pablo Velasco, de la Alianza Libre, se enfrentaron no tanto sobre el futuro de Bolivia, sino sobre el pasado y el carácter de su oponente. El encuentro dejó al electorado con una disyuntiva ¿se debe optar por el agresivo fiscalizador que parece más interesado en la persona que en la política, o por aquél que invoca el futuro como un refugio para no confrontar las controversias del presente y la oscuridad del pasado? El resultado fue un diálogo donde la estrategia pareció devorar a la sustancia, dejando una pregunta flotando en el aire en un país que clama por soluciones, ¿es este el nivel de liderazgo que puede sacarlo de la crisis? Vamos… a estas alturas del partido, todos los bolivianos sabemos del desastre de los candidatos a vicepresidentes que hay.
Edman Lara llegó al atril con un guion claro y una ejecución, que era convertir el debate en un juicio sumario contra Juan Pablo Velasco. Su estrategia, centrada sistemáticamente en el ad hominem, utilizó los polémicos y llamados «tuits racistas» que todas las verificadoras y los periodistas lo atribuyen así a Juan Pablo Velasco y el caso del «Banco Fassil» como arietes recurrentes, golpeando sin cesar en cada bloque temático. Al exhibir supuestos «cheques» como un golpe de efecto, según se observó en la transmisión, exhibió documentos impresos, si el reglamento prohibía elementos físicos, eso sería una infracción. Cimentó su arquetipo de «voz del pueblo» y campeón anticorrupción, se plantó como un «Bukele Boliviano» dispuesto a todo para exponer al rival. Su insistencia en exigir disculpas y estándares morales a Velasco contrastó con la facilidad con que él mismo justificó pasados a Rodrigo Paz, revelando una notable inconsistencia. Más preocupante aún, al ser cuestionado sobre el plan económico de su equipo respecto a la subvención de la gasolina (una contradicción), su respuesta fue evasiva y se refugió nuevamente en el ataque, ¿acaso su habilidad para la confrontación es directamente proporcional a su incomodidad para detallar políticas públicas complejas?
Por su parte, Juan Pablo Velasco intentó posicionarse como el candidato de la «altura», las «propuestas y el futuro», un arquetipo generacional que contrastaba con la de su oponente. Su discurso inicial, lleno de aspiraciones sobre innovación, emprendimiento y una Bolivia digitalizada, pero su estrategia se desmoronó ante la primera provocación. ¿Cómo puede un candidato que se presenta como un «experto» tecnológico y un referente de la modernidad ser incapaz, durante tantos días, de ofrecer una explicación técnica creíble sobre la supuesta vulneración de sus redes sociales? Su respuesta a los ataques de Lara, oscilando entre el desdén (llamándolo «Pajpaku» o “Evo”) y la evasiva (repite «se aclarará»/»hablemos de futuro», «luego te pasaré los datos») una técnica muy conocida en manuales de Propaganda: NEGAR Y POSPONER para nunca aclarar usada por AMLO, Tuto y ahora Velasco, erosionó su propio marco de respeto y lo mostró frágil en el manejo de crisis. Su llamado a la transparencia pública choca frontalmente con la opacidad sobre sus controversias personales, entonces, ¿es su visión de un futuro digital una propuesta genuina o simplemente una conveniente cortina de humo para evitar hablar de un pasado y un presente que le resultan incómodos? En estadística y otros ramas se suele decir como analogía: «El mejor predictor del futuro es el pasado»
Y sobre los tuits mencionados:
Tampermonkey no puede “alterar” un tuit archivado en archive.today porque ese servicio re-descarga el contenido desde sus propios servidores; cualquier manipulación requeriría otra URL o cloaking del servidor origen (no del navegador). En el caso analizado, todo apunta a autenticidad: el snapshot conserva rel=»canonical» al permalink original, marca “Saved from x.com” y carga recursos de dominios de X/Twitter; el HTML coincide con la captura; el snowflake del tuit (982371956428800) decodifica 2010-11-06 18:46 UTC, igual que la interfaz archivada, y si hubiera sido creado en 2025 su ID sería de 2025, lo que refuta la idea de “hackeo tardío” el ID incorpora la fecha en milisegundos, no se puede forzar retroactivamente a 2010 si el post fue creado en 2025. Además, hay triangulación externa (registro TSE/OEP, respuestas históricas y videos) independiente de una sola captura. Bolivia Verifica, por tanto, está en lo correcto.
Lo que ya sabemos de ellos, y otra vez lo pongo, porque si ellos repiten falacias, no veo razones para no hacerlos y es que hay que insistir, es que no hay propuestas, hay pseudopropuestas, para que una propuesta sea auténtica, ha de cumplir los siguientes criterios:
1. basamento fuerte en evidencia, debe respaldarse en metaanálisis,
2. debe construir a partir de lo primero modelos contextualizados,
3. crear miles de escenarios sensibilizando todas las variables y
4. mostrar sus limitaciones y suposiciones.
Ningún candidato lo hace, sus electores tampoco lo exigen. El problema al que nos enfrentamos, una crisis, no se resuelve con pseudopropuestas.
Al final de la noche, el electorado boliviano no quedó con un panorama más claro de las soluciones a la crisis, sino con el retrato de dos figuras políticas con fallas evidentes. Lara demostró ser un polemista, su enfoque casi exclusivo en la descalificación personal deja serias dudas sobre su capacidad para construir los consensos necesarios para gobernar. Velasco, a su vez, proyectó una visión de futuro, pero el pasado y su controvertido presente y su incapacidad para gestionar los ataques y responder con contundencia a las acusaciones minó su credibilidad y lo hizo parecer superado por la crudeza de la arena política. El debate, por tanto, no fue una contienda de ideas, sino un choque de fragilidades. Las preguntas para los votantes son, ¿por qué les seguimos creyendo? ¿por qué no se les exige propuestas auténticas y no pseudopropuestas? sabemos que ambos son un desastre ¿por qué los fanáticos atacan a las verificadoras a los periodistas y no critican a sus propios políticos?
La obligación que tiene todo ciudadano es criticar a los políticos, no apañarles dogmáticamente, en redes sociales se nota la masa acrítica y muchas veces troll que toman sus partidarios (más allá de las granjas de bots que las hay), este es un error del cómo ver la política. Nosotros debemos refutar, criticar a los políticos y ellos buscar la manera de persuadirnos con propuestas auténticas no son pseudopropuestas, macaneos y magufadas.

Por Ricardo Alonzo Fernández Salguero



