Economia
Contra la Falacia del TINA
3 de noviembre de 2025
Por: Ricardo Alonzo Fernández Salguero
La falacia de que “No Hay Alternativa” «There is no alternative» (TINA), que usaba Margaret Thatcher para justificar sus políticas, se presenta como una conclusión de necesidad económica cuando en realidad es una elección política que ignora deliberadamente la evidencia empírica, los politólogos conocen bien esta falacia porque la mayoría estudió las campañas políticas de Thatcher y Reagan, nunca hay que olvidar que este recurso retórico pero no lógico también se utilizó en Grecia, España e Italia, con efectos muy negativos hasta el FMI aceptó que calculó mal los multiplicadores de estos países para sus recomendaciones, vamos… tiene un reportado RMSE de 1.8 pp y un MAE de 1.44 pp, si el crecimiento medio es 2 %, el WAPE está por el 72 %-96 % (lo cual es altísimo error relativo del FMI en el pronóstico del PIB para el año siguiente) vamos… esto para contextualizar… Los estudios que analizan los efectos causales de la austeridad demuestran no solo que esta tiene costos, sino que estos costos son sistemáticamente altos y duraderos. Por ejemplo, Jordà y Taylor, utilizando una metodología robusta para aislar el efecto del ajuste, concluyen que “austerity is always a drag on growth, and especially so in depressed economies: a 1% of GDP fiscal consolidation translates into a loss of 3.5% of real GDP over five years when implemented in a slump” (Jordà & Taylor, 2016, p. 219). En español: “la austeridad siempre es un lastre para el crecimiento, y especialmente en economías deprimidas: una consolidación fiscal del 1 % del PIB se traduce en una pérdida del 3,5 % del PIB real en cinco años si se implementa en una recesión”. Si la evidencia demuestra que el supuesto remedio empeora sistemáticamente al paciente, ¿cómo se puede seguir afirmando que “no hay alternativa” a esta medicina?
El argumento TINA se debilita aún más cuando se consideran los efectos de largo plazo, ya que NO ES un sacrificio temporal que garantiza la prosperidad futura, la austeridad severa deja cicatrices permanentes en la capacidad productiva de una economía. Klein Martins (2025, p. 330) que extiende el análisis a un horizonte de 15 años encuentra que “contractionary fiscal shocks larger than 3% of GDP generate a negative effect of more than 5.5% on GDP even after 15 years”. En español: “los shocks fiscales contractivos superiores al 3 % del PIB generan un efecto negativo de más del 5,5 % sobre el PIB incluso después de 15 años”. Opera a través de canales como menor stock de capital y menos horas trabajadas. La supuesta “alternativa única” no solo es recesiva en el corto plazo, sino que compromete la base productiva del país a largo plazo. Fontana y Sau (2024), revisando la tesis de la austeridad expansiva en Europa, concluyen que “the EAT ultimately proved to be an oxímoron” (“la tesis de la austeridad expansiva resultó, en última instancia, ser un oxímoron”). ¿Es racional presentar como inevitable un camino que sistemáticamente empobrece a las generaciones futuras?
Además de los costos económicos, el discurso TINA oculta deliberadamente el masivo costo social y de la salud que les cae desproporcionadamente a los más vulnerables, vamos… una constante en los programas de ajuste del FMI. Biglaiser y McGauvran (2022, p. 807) encuentran que “developing countries operating under IMF loans experience higher poverty rates in general” y que, específicamente, “loans with structural conditions tend to increase poverty”. En español: “los países en desarrollo que operan bajo préstamos del FMI experimentan, en general, tasas de pobreza más altas” y “los préstamos con condiciones estructurales tienden a aumentar la pobreza”, obviamente los diseños de inferencia causal nos permiten saber de la necesidad de ver que las alternativas son mejores. Este aumento de la pobreza se ve agravado por un deterioro directo de los servicios básicos, como la salud. Un análisis de 137 países en desarrollo realizado por Forster et al. (2020, p. 1) concluye que las reformas de ajuste estructural “lower health system access and increase neonatal mortality” (“reducen el acceso al sistema de salud e incrementan la mortalidad neonatal”). Una revisión sistemática de Thomson et al. (2017, p. 1) lo confirma: los programas de ajuste estructural “have a detrimental impact on child and maternal health” (“tienen un impacto perjudicial sobre la salud infantil y materna”). ¿No es la consigna del TINA, acaso, en esencia, una forma de normalizar el aumento de la pobreza y el deterioro de la salud pública como un precio que “alguien más” debe pagar?
La falacia se derrumba porque las alternativas no solo son teóricamente posibles, sino que existen y se pueden cuantificar para Bolivia…, bien se podría tener un “Fondo de Estabilización Multifuente (82 %)” un diseño explícito para maximizar la resiliencia y minimizar la condicionalidad procíclica, combinando fuentes de financiamiento con distintas características RMB/CIPS (40 %), FMI RCF/RFI (20 %), CAF/FLAR (12 %), y un repo de oro (10 %) (Fernández Salguero, 2025) este plan, aunque sea un borrador, que se puede mejorar, evaluar, busca que, priorizando la diversificación de fuentes para no depender de un único acreedor con condicionalidad procíclica y es que esta afirmación calibrada con evidencia de metaanálisis (Gechert & Rannenberg, 2018; Gechert, 2015), muestra que las estrategias de ajuste fiscal de choque y los programas FMI estándar resultan en un bienestar social significativamente menor que las estrategias que combinan reestructuración de deuda, reformas fiscales progresivas (como el Impuesto al Valor de la Tierra) y financiamiento multilateral diversificado ¿Cómo se puede sostenerse que solo existe el paquete de austeridad estándar cuando la propia arquitectura de la deuda, de los flujos de divisas y de la política fiscal puede rediseñarse de forma multifuente para lograr mejores resultados?
Un defensor de TINA podría contraargumentar que, si bien la austeridad tiene costos, la alternativa de no hacer nada o de seguir políticas expansivas en un contexto de crisis de deuda soberana es un colapso económico total. Podría afirmar que, sin un programa duro del FMI, los mercados castigarían al país con una crisis cambiaria más profunda, hiperinflación o un default desordenado, que los trabajos de Jordà y Taylor o de Klein Martins describen promedios históricos, pero no captan la supuesta “necesidad excepcional” de consolidar ahora. En este escenario, un programa de austeridad avalado por el FMI no sería una opción entre muchas, sino la única señal creíble para calmar a los mercados… Pero claro, la respuesta, apoyada en la misma evidencia, es que la disyuntiva, el tema… es que está mal planteado. Ni Jordà y Taylor ni Klein Martins sostienen que toda consolidación sea imposible, lo que muestran es que su tamaño, su momento del ciclo y su diseño importan enormemente. Las consolidaciones grandes en recesión son duras para el PIB y dejan cicatrices duraderas. Biglaiser y McGauvran no dicen que cualquier relación con el FMI aumente la pobreza, sino que son las condicionalidades estructurales profundas las que tienen ese efecto. El Fondo Multifuente no niega la necesidad de estabilizar, sino que propone cómo hacerlo, es decir… varias fuentes, ventanas rápidas incluso del FMI las PEF que no tienen condicionalidad, CAF/FLAR y RMB/CIPS, precisamente para evitar el escenario de “o aceptas el paquete estándar o te hundes”. No, no es “nunca ajustes”, es reestructurar gastos, ingresos con mejor composición y con arquitectura financiera multifuente. Si eso es así, entonces TINA no describe la realidad económica, sino un dispositivo retórico para tomar bajo dictamen decisiones que sí tienen alternativas muy claras.
Ahora bien, tampoco es que del lado pro-FMI estándar veamos grandes simulaciones, que consideren lo social, se basen en metaanálisis, revisiones sistemáticas, hayan construidos modelos y prueben que todas las demás alternativas no sirven. Pero lo que sí está claro es que un grueso de la evidencia está en contra por varias vías. Ese documento que yo sepa no es público, no lo podemos evaluar, contrastar ni cotejar, me comentaban “tiene que ser un Q1” para evaluar que en Bolivia la única alternativa es la pro-FMI estándar no hay un Q1, han comentado con la única estrategia en desacreditar al mensajero, yo no estoy a favor de ir a ese nivel, sin engagement sustancial con los detalles de la propuesta. En cambio, yo respeto, pero, claro… SÍ hay Q1s de los daños y están citados aquí, la propuesta multifuente está explícitamente diseñada para mitigar estos daños, me seguirá razonable y perseguible. Ya que los impactos negativos de los PAE del FMI en indicadores sociales nos obliga y nos da un fuerte respaldo ético y técnico a la búsqueda de alternativas.
Nota: Estará disponible en comentarios. Ya recibí cordiales feedbacks en academia edu así que en el futuro lo mejoraré.
Referencias
Biglaiser, G., & McGauvran, R. J. (2022). The effects of IMF loan conditions on poverty in the developing world. Journal of International Relations and Development, 25(4), 806–833.
Fernández Salguero, R. A. (2025). Fondo de Estabilización Multifuente (82 %) para Bolivia. Manuscrito de política pública.
Fontana, O., & Sau, L. (2025). Expansionary austerity in Europe: Finally an oxymoron? European Journal of Economics and Economic Policies: Intervention, 21(1), 151–171.
Forster, T., Kentikelenis, A. E., Stubbs, T. H., & King, L. P. (2020). Globalization and health equity: The impact of structural adjustment programs on developing countries. Social Science & Medicine, 267, 112496.
Gechert, S. (2015). What fiscal policy is most effective? A meta-regression analysis. Oxford Economic Papers, 67(3), 553–580.
Gechert, S., & Rannenberg, A. (2018). Which fiscal multipliers are regime-dependent? a meta-regression analysis. Journal of Economic Surveys, 32(4), 1160–1182.
Jordà, Ò., & Taylor, A. M. (2016). The time for austerity: Estimating the average treatment effect of fiscal policy. The Economic Journal, 126(590), 219–255.
Klein Martins, G. (2025). Long-run effects of austerity: An analysis of size dependence and persistence in fiscal multipliers. Oxford Bulletin of Economics and Statistics, 87(2), 330–337.
Salman Abdou, D. M., El-Ahmar, A. A., Youssri, D., & Klose, J. (2025). Debt trapped: Analysing the impact of IMF on economic growth and human development in highly indebted countries, with a focus on corruption. Ekonomika, 104(1), 30–47.
Séville, A. (2016). From ‘one right way’ to ‘one ruinous way’? Discursive shifts in ‘There is no alternative’. European Political Science Review, 8(3), 397-419.
Stubbs, T., Kentikelenis, A., Ray, R., & Gallagher, K. P. (2022). Poverty, inequality, and the International Monetary Fund: How austerity hurts the poor and widens inequality. Journal of Globalization and Development, 13(1), 61–89.
Thomson, M., Kentikelenis, A., & Stubbs, T. (2017). Structural adjustment programmes adversely affect vulnerable populations: A systematic-narrative review of their effect on child and maternal health. Public Health Reviews, 38, 13.



