11 de junio de 2026
La jornada 42 de los conflictos sociales en el país inició con unos 85 puntos de bloqueos en seis departamentos, según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
De acuerdo con el mapa de transitabilidad, este jueves sigue siendo Cochabamba el departamento con más bloqueos, con 30 rutas cortadas; mientras que La Paz tiene 20 vías obstaculizadas por movimientos sociales que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Mientras que en Potosí hay 15 vías cerradas; en Oruro hay 10; Chuquisaca, nueve y en Santa Cruz hay dos puntos: en San Julián y en Guarayos.
Si bien los puntos de bloqueos han descendido en los últimos días, la medida de presión no cesa y castiga a varias regiones que sienten el desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
Ante ese panorama, el Gobierno dijo que insistirá en el diálogo, pese a tener ya promulgada la Ley de Estados de Excepción. Y el «diálogo» no llega porque solo parece ser una estrategia mediática del gobierno, porque su política de ajuste continúa, sin escuchar las demandas de los movilizados, los que exigen la renuncia de Paz.
El miércoles el vocero presidencial José Luis Gálvez apuntó a dar “una oportunidad más” a los sectores movilizados para entablar en encuentro con ellos en busca de una solución.
“Estamos insistiendo en los mecanismos y dándonos una oportunidad más para resolver estos temas como siempre lo hemos planteado. Entendiéndonos, reencontrándonos dentro de los bolivianos y resolviendo de la manera en que se hace en democracia”, expresó. Según su estrategia comunicacional también dicen que ya no hay tiempo, lo que al final se ve es que no hay algo concreto del gobierno, que estarían llevando la estrategia de desgaste de la movilización.
Sin embargo, el ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, mantiene su discurso de que son las bases las que deben definir si asiste o no al diálogo y asegura que “no traicionará al pueblo”.
Mientras la solución parece alejarse, la cadena productiva y la población vulnerable sufre los efectos del largo bloqueo que mantiene paralizados los viajes y la transitabilidad entre occidente y oriente.
Y el gobierno no da señales de cambiar su política económica, se prestaron más de 13000 mm de dólares, hasta el momento no se sabe el destino de ese dinero, no hay obras, ni proyectos en beneficio de la población boliviana. El ajuste al estilo Milei en la Argentina viene llevándose a cabo, aunque en las calles la gente le manifiesta su oposición.



