FMI proyecta recesión del -3,3 % y mayor desempleo para Bolivia en 2026
16 de abril de 2026
El FMI proyecta una recesión del -3,3 % y mayor desempleo para Bolivia en 2026, confirmando el grave deterioro de la economía nacional en su más reciente informe “Perspectivas de la Economía Mundial” (WEO). El diagnóstico, que también prevé una inflación galopante del 20,7 %, llega en el peor momento político para el Gobierno: mientras el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, participa en las Reuniones de Primavera del FMI en Washington, la Asamblea Legislativa lo ha convocado a una interpelación para este viernes por la crisis económica.
Un diagnóstico devastador: FMI proyecta recesión en Bolivia y desempleo
El informe del FMI, presentado este martes, es un duro golpe a la narrativa oficial de estabilidad y dibuja un panorama sombrío para el país, situándolo entre las economías con peor desempeño de Sudamérica.
- Decrecimiento económico: La economía boliviana no solo no crecerá, sino que se contraerá en un -3,3 %, una caída mucho más profunda que la ya registrada en 2025 (-1,2 %).
- Aumento del desempleo: Como consecuencia directa de la recesión, la tasa de desempleo subirá del 3,3 % al 4,5 %, lo que significa que miles de bolivianos perderán su fuente de ingresos.
- Inflación galopante: El poder adquisitivo de la población se verá pulverizado por una inflación que alcanzará el 20,7 %, erosionando salarios y ahorros.
Curiosamente, el FMI proyecta que Bolivia pasará de un déficit en cuenta corriente a un superávit. Sin embargo, los economistas advierten que este no es un signo positivo, sino el reflejo de un drástico ajuste externo provocado por la falta de dólares, que obligará a una fuerte contracción de las importaciones, afectando el consumo y la producción.
La raíz del problema: el abismo de dólares que alerta Jubileo
Las proyecciones del FMI no surgen de la nada; son el resultado de una crisis estructural que la Fundación Jubileo ya había advertido en un contundente informe. Según Jubileo, Bolivia enfrenta un “abismo de dólares” con un déficit operativo proyectado de $us 5.364 millones para 2026.
Esta escasez se debe al colapso de los ingresos por la exportación de gas y a la rigidez de los gastos en divisas, como la importación de combustibles y el pago de la deuda externa. El informe concluye que la crisis es estructural, no temporal, y que el financiamiento externo es solo un parche que no resuelve el problema de fondo. La recesión pronosticada por el FMI es, en gran medida, la consecuencia inevitable de esta asfixia económica.
La paradoja política: un ministro en Washington y una interpelación en La Paz
La publicación del informe del FMI coincide con una situación política paradójica. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, se encuentra precisamente en Washington participando en las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial. Desde allí, informa sobre reuniones bilaterales para “fortalecer la estabilidad” y “generar crecimiento”.
Sin embargo, mientras Espinoza presenta en foros internacionales “la visión de Bolivia sobre la economía global”, en La Paz su gestión está bajo fuego. El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, ha convocado a la Asamblea Legislativa a una sesión de interpelación contra el ministro para este viernes, por la “emisión de billetes y su afectación a la economía de los bolivianos”.
Esta convocatoria a un posible voto de censura, mientras el principal responsable de la economía se encuentra en el extranjero recibiendo el peor diagnóstico económico en años, expone la profunda fractura y la falta de rumbo en la gestión de una crisis que, según todos los indicadores, apenas comienza.



