Sumisión a una potencia agresiva y en decadencia
El gobierno electo de Rodrigo Paz y Edman Lara ha anunciado que el tema dólares y combustible estaría resuelto luego de que Paz y su equipo económico se reuniera con el secretario de Estado, Marco Rubio, y representantes del BM, del FMI y del BID. Con esto el próximo 8 de noviembre asume el nuevo gobierno.
5 de noviembre de 2025
Como ya se había anunciado durante la campaña electoral, el equipo económico de Paz, encabezado por José Luis Lupo (exministro neoliberal y candidato a la vicepresidencia de Samuel Doria Medina) y José Gabriel Espinoza (director del Banco Central nombrado por el gobierno golpista de Jeanine Áñez e integrante del equipo económico de Doria Medina) está dando los primeros pasos para la profundización de relaciones diplomáticas y económicas con EE.UU. Las que como vemos en la Argentina de Milei, adelanta la subordinación del país a los intereses geopolíticos y económicos del imperialismo estadounidense.

Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, se refirió a la posible colaboración con el nuevo gobierno de Bolivia con “un plan de acompañamiento en tres etapas: transición a corto plazo, estabilización con protección social y reformas para el crecimiento sostenido”, así como la coordinación con otras instituciones financieras. En el mismo tono se expresaron los representantes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
Aunque según la información brindada por los voceros del gobierno electo los organismos financieros visitados y el gobierno norteamericano estarían muy interesados en colaborar y financiar los planes de Paz, llegando este último a declarar que la crisis de combustibles y de dólares ya estaría resuelta, no se explayaron demasiado. No se detuvieron en detalles sobre los montos gestionados ni las condiciones de esta “ayuda”, como tampoco se refirieron a la posibilidad de retorno de la DEA y demás agencias imperialistas al país, que días previos diversos representantes del bloque derechista adelantaban.
Entre las más de 45 delegaciones internacionales invitadas para la posesión, el sábado 8 de noviembre, estarán presentes Gabriel Boric de Chile, el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, junto a varios funcionarios estadounidenses, así como también el presidente de Argentina, Javier Milei, quien acaba de entregar su país al control financiero del tesoro norteamericano. También fueron invitados al evento representantes de la derecha venezolana como Corina Machado, quien acaba de recibir el premio Nobel de la Paz por haber alentado la intervención imperialista en su país y Edmundo Gonzales ex candidato a presidente por la derecha venezolana. Por su parte, Nayib Bukele, presidente de El Salvador afirmó que no podrá estar en la posesión, aunque comprometió su visita al país en el trascurso de este mes.
Luego de más de una década y media en que las relaciones diplomáticas entre Bolivia y EE.UU. quedaron interrumpidas debido a la injerencia norteamericana en la crisis del 2008, cuando el embajador Goldberg fue expulsado del país, hoy, con el retorno derechista a la administración directa del Estado, a la cabeza del binomio del PDC seguidos por Alianza Libre de Tuto Quiroga y Alianza Unidad del empresario cementero, Doria Medina, el retorno de Bolivia a la órbita del imperialismo norteamericano parece inevitable.
EE.UU. una potencia en decadencia
Los acercamientos de Rodrigo Paz a EE.UU. no se realizan en un momento cualquiera, sino precisamente en momentos en que Trump aumenta la presión imperialista sobre todo el continente y adelanta una ofensiva política y militar contra Venezuela, con asesinatos y ejecuciones sumarias, supuestamente de narcotraficantes. Rodrigo Paz, no solo que retoma relaciones con EE.UU., sino que pretende hacerlo con el Estado genocida de Israel, repudiado por la amplia mayoría de estados agrupados en la ONU y sostenido solo por EE.UU. y Argentina.
La agresividad que ha mostrado Trump en los últimos meses, donde Venezuela es su avanzada en el continente, es la expresión de un esfuerzo reaccionario de intentar recuperar terreno en su competencia con China como potencia emergente.
Recordemos que EE.UU. ha retrocedido profundamente en el control de lo que consideraba su patio trasero y busca recuperar su influencia sobre la base de una política agresiva y apoyándose en el control que aun goza del mundo financiero y del dólar, así como fracciones de las clases dominantes latinoamericanas que aun esperan obtener ganancias por su colaboración y entrega de los bienes comunes naturales del continente. En Bolivia el profundo retroceso estadounidense se expresa en que por ejemplo las exportaciones bolivianas tienen como destino la CAN, los BRICS, y particularmente China, mientras que EE.UU. ocupa el octavo lugar.
La importancia de China en inversiones y destino de exportaciones empuja a las clases dominantes a intentar reestablecer las relaciones con EE.UU. pero buscando evitar que las relaciones y acuerdos comerciales con los BRICS, particularmente China, no se resientan. Sin embargo, esta ubicación de sectores de las clases dominantes latinoamericanas choca con los objetivos estratégicos del imperialismo que es desplazar a China de Latinoamérica y prepararse sobre esta base para una disputa más global por la hegemonía. En este sentido Trump y toda la derecha alientan la polarización, empujando a los sectores más pragmáticos y dialoguistas a tener que optar por algún bando en la disputa geopolítica.
La presión imperialista que tiene su máxima expresión con la agresión a Venezuela, no se limita a este país, sino que incluso ya se han sostenido peligrosas amenazas contra Petro y Colombia, así como es claro que la masacre sostenida días atrás en Rio de Janeiro por el bolsonarista Claudio Castro, tiene su inspiración en las ejecuciones y ataques sostenidos por Trump en el Caribe. Sin embargo, los «éxitos» de semejante política aún están en “veremos”.
La agenda imperialista de Trump basada en discursos patrioteros, homofóbicos, anti inmigrantes y anti derechos, respaldando a Netanyahu en el genocidio del pueblo palestino está provocando crecientes fisuras en el bloque derechista de MAGA, sino, y esto es lo más importante, una creciente y cada vez más decidida oposición interna y popular a sus políticas. Las últimas semanas, mientras Trump desplegaba portaviones nucleares y demás fuerzas en el Caribe, millones de trabajadoras y trabajadores se han movilizado en miles de ciudades de EE.UU., en un movimiento que por primera vez en décadas rechaza el sionismo, respalda a Palestina y resiste militantemente los ataques de la ICE de Trump. Particularmente llamativo es el hecho de que el próximo martes se llevaran a cabo las elecciones a la alcaldía de Nueva York donde tiene importantes posibilidades de salir ganador el “socialista” de origen musulmán e inmigrante Zohran Mamdani, lo que implicaría nuevos desafíos al gobierno derechista de Trump.
Rodrigo Paz, con estos acercamientos al decadente imperialismo norteamericano, vincula a Bolivia a un bloque político cada vez más cuestionado internacionalmente como nacionalmente, y que solo establece relaciones de vasallaje como lo acaba de evidenciar el salvataje económico a Milei y la dependencia agravada que esto significa.
Rodrigo Paz, más parecido a Tuto Quiroga, busca unificar al bloque derechista
Durante la campaña electoral, Paz intentó distinguirse del extremismo libertario de Tuto Quiroga, afirmando que existían muchas instituciones financieras y que no pensaba pedirle dinero al FMI. Evitó pronunciarse sobre la DEA y demás agencias imperialistas de seguridad intentando seducir y contener al votante de origen popular, a quienes finalmente debe su triunfo en las urnas. Empero, esta ubicación cuidadosa está siendo muy rápidamente desmontada, adoptando de forma creciente aspectos claves del programa de Tuto Quiroga, lo que está permitiendo que diversas formaciones derechistas empiecen a alinearse y a colaborar más abiertamente con el futuro gobierno de Paz y Lara.
Con estas medidas, Paz avanza en reforzar el bloque derechista parlamentario mejorando sus posibilidades de gobernabilidad en el corto plazo pero acelerando su distanciamiento prematuro ante el electorado que lo votó.
Desde la LOR-CI repudiamos la subordinación al imperialismo que Paz prepara
Los acercamientos de Paz al imperialismo estadounidense hoy presentados como una solución a los problemas de escasez de combustibles, solo prepara nuevas y más penurias para las familias trabajadoras del campo y la ciudad. Vemos como el FMI en Argentina, pese a haber entregado la friolera de más de 20 mil millones de dólares, esos recursos fueron puestos al servicio de nuevas bicicletas financieras y que continúan enriqueciendo a los capitales más concentrados de la oligarquía argentina y de los financistas norteamericanos.
Milei, no solo que “patinó” todo ese dinero, sino que volvió a endeudar a su país a poner la economía al mando del tesoro norteamericano con otros 20 mil millones que Trump puso para salvar las elecciones del derechista argentino. El resultado no solo es un agravamiento de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo sino el endeudamiento del futuro de varias generaciones. De la misma manera vimos en Ecuador como a cambio de 600 millones de dólares el FMI exigió el levantamiento del subsidio a los carburantes, detonando una grave crisis social y política. Lo mismo pretenden realizar acá. El salvataje económico será usado como moneda de cambio para el saqueo de los bienes comunes naturales, la implementación de biotecnología y el enriquecimiento del capital financiero, minero y agroindustrial, mientras implementa un ajuste a los sectores populares para “estabilizar” la economía.
Cabe recalcar que la necesidad de “estabilizar” surge a raíz del sabotaje económico desatado por el capital financiero, con la fuga de capitales, la especulación de precios de productos de primera necesidad y otras.
Es urgente repudiar la creciente injerencia imperialista en el continente y en el país. Llamamos a repudiar las agresiones a Venezuela y a organizar un gran movimiento antimperialista en la región que enfrente a quienes pretenden convertir nuestros países en una estrella más de la bandera yanqui.
Redacción LID Bolivia



