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¿A quienes les hablan los candidatos?

12 de agosto de 2025

Creo que a todos le queda claro que Andronico no le habla a nadie, o a muy pocos, básicamente porque sabe comunicarse muy poco. Apenas se sintoniza. Su adjetivo de candidato mudo pone de manifiesto una discapacidad para poder conectarse.

Dicho esto, ¿a quienes les hablan los demas candidatos? Mas del 30% de los encuestados dice que no le convence hasta ahora ningun candidato. Un analista político hacia referencia ayer al hecho de que ese porcentaje muestra que los distintos candidatos no se sintonizan con la gente. Quizás es más preciso decir que dicen cosas que tienen sentido para un grupo muy reducido de la población, aquel al que le interesa escuchar que se venderan las empresas del estado, que se expandirá el modelo capitalista de Santa Cruz a todo el país, que se quitara la subvención a los hidrocarburos, que se reducirá el gasto publico.

Antonio Mitre dice que lo que se llama historia de Bolivia del siglo XIX cuenta básicamente las actividades de quienes entonces correspondían al 1 porciento de la población (empresarios mineros, terratenientes, jefes políticos y militares). En los llamados textos de historia era como si el resto no existiera.

Esa es, precisamente, la mentalidad oligarquíca, hablar al público como si la inmensa mayoría que lo compone no existiese, pretender que se está hablando a todos, aunque en realidad se está hablando a una ínfima parte del mismo. Escuchen atentamente a Tuto y a Doria, ahí verán cuan restringida es la idea de ciudadanía que revelan sus palabras.

Era sorprendente escuchar a los analistas de Unitel el día de ayer, hacían cálculos de como con Tuto, Doria, Manfred y Rodrigo Paz ya se tenían ganados dos tercios de la Asamblea Legislativa, promovían amarres entre estos y aquellos como si solo sus acólitos los estuviesen viendo, como si los estuviesen viendo solo aquellos que a sus ojos cuentan como ciudadanos.

Subestiman el sentido común de millones, no les interesa persuadirlos, seducirlos, porque en el fondo asumen que los que obvian no son seres pensantes.

Insisto, este ninguneo, este menosprecio subyacente, expresa el retorno del habitus oligárquico a la esfera del poder político.

Por Lorgio Orellana

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